Desde que en 1962 viajó a América Latina por primera vez, Eric Hobsbawm mostró un interés apasionado por aquellas tierras, «donde la evolución histórica se producía a gran velocidad» y podía ser observada en el curso de una vida. De aquí que dedicase gran parte de su obra a estudiar unas gentes y unos países que pensaba que podían ser el próximo escenario de una revolución. A su muerte, en 2012, dejó encargado que se hiciese una compilación de estos estudios, una tarea que se ha encomendado al profesor Bethell, quien ha reunido aquí los recuerdos de sus viajes, los estudios sobre la persistencia del feudalismo, sus retratos de los campesinos como rebeldes y como revolucionarios, su visión de las revoluciones de México, Cuba y su punto de vista sobre la peculiar revolución militar de Perú, sobre la violencia en Colombia y sobre el Chile de Allende como esperanza y tragedia.
Un relato épico de la gesta que cimentó el primer Imperio global de la historia.
Esta es la historia de los intrépidos españoles que tras el descubrimiento de América se lanzaron a surcar un nuevo océano -al que llamaron Pacífico- y lograron asentarse en las islas Filipinas, estableciendo un enclave único: un encuentro entre Oriente y Occidente sin precedentes con culturas como la china o la japonesa.
Elcano, Loaysa, Legazpi o Urdaneta son algunos de los nombres que pasaron a la historia, pero junto a ellos también navegaron quienes, sin figurar en los libros, buscaron fortuna o simplemente sobrevivir: carpinteros, pilotos, grumetes, soldados, escribanos, religiosos, agricultores, artesanos, comerciantes... A lo largo de estas páginas conoceremos sus aventuras, no exentas de peligros, desafíos y desdichas, pero también de hazañas sin igual. Viajaremos con ellos a través del increíble proceso sociocultural que supuso establecerse en un lugar tan remoto y diferente, con un análisis exhaustivo que nos ayude a comprender la epopeya que allí se vivió en una época histórica incomparable.
La brontofobia, o el miedo patológico a las tormentas, se considera un terror infantil, pero son muchos más los adultos afectados. La erotomanía, u obsesión amorosa es tanto la angustia incontrolable por el amor no correspondido como el autoengaño de sentirnos deseados por alguien. La gerascofobia, emparentada con el conocido como síndrome de Peter Pan, describe la aversión ante la vejez o el envejecimiento de los que amamos. La coreomanía es la necesidad imperante de bailar sin tregua hasta caer rendido. Más de la mitad de la población mundial padece nomofobia, el pánico desmedido a no tener el teléfono móvil a mano. A todos, sin excepción, nos obsesiona algo. Mientras la sociedad considera defectos imperdonables las fobias y manías de sus individuos, tan solo entenderlas puede ayudarnos a comprendernos y comprender a quienes nos rodean. Para reconciliarnos con nosotros mismos. Para sentirnos un poco menos solos.