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CRITICA DE LA RAZON CRITICA

Jonathan Ramos, a través de esta obra, ofrece la información necesaria para conocer y comprender el entramado político, económico y social que se ha gestado desde la antigüedad hasta nuestros días, conformado por un pensamiento único y débil. Ofrece una visión serena y explica que “la muerte de Dios”, más bien provocó la muerte del hombre al aniquilar conceptos como “dignidad humana” para ser solo consumidor de placeres y bienes aparentes, con la consecuente pérdida del sentido de la vida, la belleza y la bondad. ¿Por qué “la diosa razón” no es suficiente para mantener vivo al ser humano? ¿Qué sucedió al trasladar la teología luterana a la vida política y social? El texto, minuciosamente elaborado, deja claro cómo han influido a lo largo del tiempo, las críticas y propuestas de Marx y Nietzsche en el comportamiento humano, pero también cómo sus escritos han sido manipulados en la práctica y trasladados a circunstancias ajenas a las cuestiones concretas que les inspiraron en su época. También señala la influencia de Hobbes y Hegel; la ligereza con la que se ha dado asentimiento a autores como Foucault y Derrida; el regreso de los sofistas y los estragos de los imperialismos de toda índole, sean religión-estado o autoritarismos socialistas y liberales. Concluye con lo que podemos considerar consecuencias del Progresismo: Posthumanismo, Tranhumanismo, neo-nihilismo, y neo-cinismo. Cataloga los orígenes de las guerras, las migraciones, la trata de personas, la pobreza extrema, las ideologías desfragmentadoras como parte de la crisis decadente de las últimas décadas. Frente a este catálogo de deconstrucción social, Ramos ahonda en los fundamentos metafísicos de la antropología filosófica para defender la dignidad humana, el orden como custodio del ser ontológico de la persona y la verdad para el diálogo social, entre otros aspectos.
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EL EMPERADOR DE LOS MARES

Gengis Kan construyó un imperio terrestre formidable, pero jamás cruzó el mar. Sin embargo, cuando su nieto Kublai Kan conquistó la totalidad de China y fundó la dinastía Yuan, hizo lo que nadie esperaba: lanzó su imperio al océano, creó la armada más poderosa del mundo y transformó China en una potencia marítima global. Kublai Kan es uno de los personajes más fascinantes de la historia. Llevó a matemáticos islámicos a su corte, donde inventaron la cartografía moderna y aprendieron a medir los astros. Transformó la mayor masa continental del mundo en un imperio unificado y económicamente próspero gracias a la invención del papel moneda. Lanzó una invasión contra Japón, fundó la ciudad de Xanadú e hizo de China el centro político de Asia al convertirla en un imperio marítimo. Sus barcos, de un tamaño y una tecnología que Europa tardaría siglos en igualar, prefiguraron las grandes expediciones de Zheng He en el siglo XV.
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LOS ENGRANAJES DE OCCIDENTE

Hubo un tiempo en que los hombres cruzaban océanos en barcos de vapor, creían en Dios, en el Estado y en la ducha fría. No porque fueran espartanos, sino porque no tenían más remedio. Hoy, en cambio, somos incapaces de sobrevivir sin un té matcha con leche de soja, sepultamos nuestras arrugas bajo toneladas de filtros digitales y debatimos sobre la opresión estructural desde un iPhone de 1.200 euros. Algo se ha ido al carajo en muy poco tiempo. En los dos tomos que componen Los engranajes de Occidente, Fabián C. Barrio analiza desde una perspectiva psicosociológica el declive de una civilización que ha pasado de alzar catedrales a cancelar panaderos. Del humanismo al algoritmo. Del sacrificio a la sobreexposición emocional. Hoy asistimos al auge de la cultura woke y su perpetua batalla con la realidad tangible, a la resurrección kitsch de las ultraderechas con su dorado tupé, a los nacionalismos que brotan donde ya no queda ni nación ni sentido de pertenencia, a la manipulación política descarada y constante, y a las redes sociales como nuevo teatro de sombras, donde todos actuamos pero nadie vive de verdad.
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