En Free Play, Stephen Nachmanovitch propone una meditación magistral sobre cómo la improvisación se puede aplicar no solo al arte sino también a la vida y sobre cómo, al hacerlo, desbloquearemos nuestra creatividad.
«¿Cómo se aprende a improvisar? ¿O, en todo caso, cómo se aprende cualquier arte? ¿O cualquier cosa? Es una contradicción, un oxímoron. Ve y dile a alguien: “¡Sé espontáneo!”. O trata de que alguien te lo diga. Nos sometemos a maestros de música, de baile o de talleres literarios que pueden criticar o sugerir, pero lo que realmente nos piden es que “seamos espontáneos”, que “seamos creativos”. Y eso, por supuesto, es más fácil decirlo que hacerlo. ¿Cómo se aprende a improvisar? La única respuesta es otra pregunta: ¿Qué nos lo impide? La creación espontánea surge de lo más profundo de nuestro ser. Lo que tenemos que expresar ya está en nosotros, somos nosotros, de manera que la creatividad no es una cuestión de encontrar el material, sino de desbloquear los obstáculos para que fluya naturalmente.
La red no es libre, ni abierta ni democrática. Es un conjunto de servidores, conmutadores, satélites, antenas, routers y cables de fibra óptica controlados por un número cada vez más pequeño de empresas. Es un lenguaje y una burocracia de protocolos que hacen que las máquinas hablen, normas de circulación que conducen el tráfico, microdecisiones que definen su eficiencia. Si la consideramos un único proyecto llamado internet, podemos decir que es la infraestructura más grande jamás construida, y el sistema que define todos los aspectos de nuestra sociedad. Y sin embargo es secreta. Su tecnología está oculta, enterrada, sumergida o camuflada; sus algoritmos son opacos; sus microdecisiones son irrastreables. Los centros de datos que almacenan y procesan la información están ocultos y protegidospor armas, criptografía, propiedad intelectual y alambre de espino. La infraestructura crítica de nuestro tiempo está fuera de nuestra vista. No podemos comprender la lógica, la intención y el objetivo de lo que no vemos. Todas las conversaciones que tenemos sobre esa infraestructura son en realidad conversaciones sobre su interfaz, un conjunto de metáforas que se interpone entre nosotros y el sistema. Un lenguaje diseñado, no para facilitar nuestra comprensión de esa infraestructura, sino para ofuscarla. El enemigo conoce el sistema pero nosotros no.
Este libro te ayudará a conocerlo, y a comprender por qué la herramienta más democratizadora de la historia se ha convertido en una máquina de vigilancia y manipulación de masas al servicio de regímenes autoritarios. Solo así podremos convertirla en lo que más falta nos hace: una herramienta para gestionar la crisis que se avecina de la manera más humana posible. No tenemos un segundo que perder.
Una obra de investigación histórica que se lee como si fuera ficción.
Cómo Hernando Colón, hijo de Cristóbal Colón, creó la primera biblioteca moderna y organizó el conocimiento al mejor estilo de la era digital.
¿Cómo se supera una ruptura sentimental? ¿Cómo se afronta la muerte de un ser querido? ¿Cuánto necesitamos comprar para ser felices? ¿Decir «yo también» es lo mismo que decir «te quiero»? ¿Cuándo deberíamos fiarnos de la Wikipedia? ¿Debe un hombre ser feminista? ¿Sirve de algo rezar?
La filosofía comenzaron a practicarla hace más de dos milenios hombres libres que se reunían en las calles de las ciudades grie - gas para ejercitar el pensamiento. Los ciudadanos debatían en la plaza pública acerca de lo justo y lo injusto, la verdad o la felici - dad. Esta obra pretende recuperar esa manera de hacer filosofía creando una plaza pública virtual. Cada capítulo te enfrentará a un problema de la vida contemporánea y te brindará algunas res - puestas que los grandes filósofos han aportado. Aquí no encon - trarás una única solución, sino respuestas alternativas e incluso contradictorias, y tendrás que ser tú el que juzgue cuál es la más válida; deberás mediar entre Kant y Bentham, Hobbes y Thoreau, Simone Weil y Platón...
Este libro transforma la asignatura de filosofía en bachillerato en un curso de lecciones socráticas cargadas de ironía, sentido del humor y referencias al cine. Una obra para todo aquel al que le apa - sione ejercitar el pensamiento y tomar parte activa en el debate.
La cuestión del conocimiento –de su alcance, de sus fuentes, de sus consecuencias– es capital en la constitución de la polis ateniense, tanto que las controversias teóricas que suscita apenas son comprensibles si no se atiende a su dimensión política. La búsqueda de la verdad –o la pretensión de haberla alcanzado– nunca queda circunscrita a un topos subjetivo, ni siquiera en los planteamientos escépticos o relativistas, sino que tiene un componente colectivo de tal intensidad que no cabe disociarla del momento de la transmisión. Incluso las corrientes esotéricas, con sus prácticas de ocultación y sus precisas jerarquías, participan de este mismo lugar común que considera decisiva la transmisión del conocimiento. Este libro reúne a consagrados especialistas que tratan de dilucidar el carácter capital de la transmisión del conocimiento en la Atenas democrática.
Estamos asistiendo al retorno de las ideologías fuertes. Pero, aunque todas han experimentado transformaciones, evolucionando y adoptando diversos significados, no sólo las ideologías han cambiado, sino también la manera en que las interpretamos y les otorgamos distintos significados. En la actualidad, las ideas están completamente desordenadas, y es ése el punto de partida de esta obra.
Pero no siempre resulta fácil delimitar los contornos doctrinales de cada movimiento.
En Ideologías, la politóloga Antonella Marty elabora una oportuna síntesis de las corrientes políticas contemporáneas más importantes, una guía que ayudará al lector a orientarse en este convulso panorama intelectual.
Con un lenguaje claro y sin tecnicismos rebuscados, este libro ofrece una introducción accesible a todo ese amplio escaparate de posiciones políticas que ocupan el día a día de la opinión pública.
A través de estas páginas nos adentraremos en un análisis de los distintos sistemas de ideas que no sólo nos permitirá desarrollar un pensamiento crítico que nos invite a evaluar de manera informada las diferentes propuestas políticas, sino que también nos ayudará a comprender mejor las razones, los valores y las motivaciones de aquellos que sostienen puntos de vista distintos a los nuestros.