Pocos lugares en la Tierra han despertado tanta fascinación como el Polo Norte. Un lugar inhóspito, impregnado de una belleza extraordinaria que se sumerge en la oscuridad total durante seis meses, mientras que el resto del año permanece soleado. Un territorio inabarcable que parece impedir cualquier tentativa humana de recorrerlo. Y, sin embargo, en ocasiones, alguien se adentra en sus misterios y regresa cargado de historias y visiones. Así lo hizo el filósofo y aventurero Erling Kagge en 1990 cuando se convirtió en la primera persona en aventurarse en el Polo Norte con la única ayuda de unos esquís. Lo hizo avanzando durante sesenta días, un pie detrás del otro, ante un horizonte infinitamente blanco.
Pero esta no solo es la crónica de aquella hazaña excitante y pionera: es un relato apasionante sobre el interés humano por conquistar los confines del planeta y una poderosa reflexión sobre nuestra relación con él. En este relato fascinante, Kagge nos regala una nueva historia del mundo que abarca miles de años, desde Heródoto, pionero en imaginar cómo sería el punto más septentrional de la Tierra, hasta la legendaria "carrera" de Fridtjof Nansen contra Robert Peary para alcanzar el Ártico, pasando por los cartógrafos que trazaron los primeros mapas del mundo con los que llegar a este lugar que parecía inalcanzable.
Másallá del Polo Norte es una aventura y es la historia de una obsesión, un libro sobre la realización de sueños ocultos, sobre padres difíciles e hijos difíciles, y un registro psicológico de lo que significa seguir adelante ante la adversidad.
Apenas unos instantes después de nacer, empezamos a usar nuestros pulmones por primera vez, y a partir de entonces respirar se convierte en un acto esencial que nos acompaña toda la vida. Aunque generalmente lo hacemos de manera inconsciente, en una sociedad azotada por la ansiedad, el cambio climático, el racismo medioambiental y la enfermedad, hay cada vez más situaciones que nos recuerdan el privilegio que es respirar. ¿Por qué prestamos tan poca atención al aire que respiramos en común? ¿Qué implica respirar en un entorno que, paradójicamente, amenaza nuestra propia existencia? Y ¿cómo puede la vida seguir floreciendo en condiciones cada vez más tóxicas? Para responder a estas preguntas, Jamieson Webster se inspira en la teoría psicoanalítica y recurre a sus propias experiencias como adolescente asmática, buceadora de profundidad, psicóloga en cuidados paliativos durante el covid-19, terapeuta atenta a las manifestaciones somáticas y madre primeriza. El resultado es un texto inteligente y original sobre un aspecto fundamental de la vida que hemos descuidado de manera insensata y violenta. Una reflexión oportuna y necesaria sobre la fragilidad de la vida y la responsabilidad que tenemos de cuidarla, tanto para nosotros como para los demás.
Una lectura absorbente que arroja luz sobre uno de los delitos más lucrativos y desconocidos del mundo: el robo de arte.
Casi tan antiguos como la propia humanidad, los robos de arte se remontan hasta los orígenes de los primeros grandes imperios. Desde entonces, nos fascinan y repelen por igual, pero, ¿qué se esconde tras ellos? ¿Por qué se roba el arte? ¿Qué ocurre con las piezas robadas? ¿Existen realmente los robos por encargo? ¿Cómo funciona el mercado negro del arte? Encontraremos respuesta en este apasionante recorrido a través de cincuenta robos y saqueos que han determinado el rumbo de la historia. Pero, sobre todo, intentaremos dar respuesta al mayor enigma de todos, ¿por qué, a pesar de que la mayoría de nosotros nos encontramos del lado bueno de la historia, nos resultan tan fascinantes?