Pasados ya 500 años de su muerte, la figura de Thomas Müntzer sigue siendo extremadamente controvertida. Nació seguramente hacia 1489, en la región minera del macizo del Harz. De joven estudió teología en distintas universidades alemanas, para convertirse primero en párroco y luego en predicador de la Reforma bajo la influencia de Lutero.En los primeros años de la década de 1520 se separó sin embargo de los teólogos reformistas que habían apostado por la alianza con la alta nobleza alemana contra la corrupción de la Iglesia del papa de Roma. Preocupado desde siempre por la suerte de los más desfavorecidos, su teología se volcó entonces en las clases populares, para las cuales pensaba que la revelación de Dios debía ser tanto o más accesible que para los sectores nobles y cultivados. Trató de reformar la misa y la liturgia, así como de promover una predicación centrada en las preocupaciones y malestares del artesanado, los mineros y la amplia clase campesina de su tiempo.
¿Sabías que, en plena Segunda Guerra Mundial, una finca de Toledo fue el escenario de un alucinante secuestro de la Gestapo? ¿Has oído hablar del diplomático que, asqueado por el nazismo, halló refugio en la España de Franco y desafió órdenes directas de Ribbentrop, ministro de Exteriores de Hitler? ¿Qué oscuros secretos conocía Erich Heberlein para convertirse en objetivo prioritario? ¿Cómo pudieron sus compatriotas arrancarlo violentamente del en teoría neutral territorio español?
Con gran pulso narrativo y un rigor exquisito, la periodista Marta Tomé reconstruye en esta obra uno de los episodios más desconocidos de la última conflagración global y de las complejas relaciones entre el Tercer Reich y el franquismo. Su minuciosa investigación, de la mano de entrevistas personales y de archivos internacionales y documentos inéditos, empezando por el diario personal del propio Heberlein, nos sumerge en la estremecedora peripecia del consejero y su esposa, Margot Calleja, desde su apacible vida en el campo toledano hasta el horror de las cárceles de la policía secreta alemana y los campos de Sachsenhausen, Buchenwald y Dachau. El resultado es un apasionante relato que sirve de ilustración a un mundo de película.
Entre el verano de 1870 y la primavera de 1871, un periodo que Victor Hugo bautizó como el "Año Terrible", París fue sitiada, padeció una hambruna y hubo de rendirse al ejército alemán. A continuación, los republicanos radicales establecieron la Comuna, que fue aplastada tras sangrientas batallas callejeras y el incendio del centro de la ciudad. Como demuestra el prestigioso crítico de arte Sebastian Smee, ganador del Premio Pulitzer, fue durante estos tiempos tumultuosos cuando nació el movimiento impresionista, como respuesta a la violencia, la guerra civil y la intriga política.