Esta obra constituye tal vez una de las síntesis más perfectas del imaginario de Galeano: celebraciones, sucedidos, crónicas, sueños, memorias y desmemorias; todo ello mediante relatos breves, directos, conmovedores, asombrosos, en los que hasta las paredes hablan, y en los que, a sus palabras, se suman sus grabados y dibujos.
Los inuit llaman iktsuarpok a la mezcla de ansiedad, nerviosismo, excitación y felicidad que siente quien espera la llegada de invitados a casa. Para los finlandeses kaukokaipuu es la inexplicable nostalgia por un lugar en el que no hemos estado nunca. Solo en nuestra cultura e idioma sabemos perfectamente qué es la vergüenza ajena, ese sonrojo empático que nos produce el comportamiento de otra persona. Todos somos capaces de reconocer la diferencia entre rabia y miedo, entre deseo y envidia. Sabemos también que es mejor no confundir el afecto con el amor. El arrepentimiento con el remordimiento. La euforia con la felicidad. Pero hemos experimentado cosas a las cuales a menudo no hemos sabido dar un nombre.
Criado en la dura ciudad industrial de Port Talbot, entre hombres que ocultaban sus emociones tras la violencia y el alcohol, Anthony Hopkins parecía destinado al fracaso. Pero una noche, al ver Hamlet, descubrió la pasión que lo alejaría de aquel destino: la interpretación.
Con honestidad brutal y sensibilidad inesperada, Hopkins repasa su vida y su carrera: desde sus días en la Royal Academy bajo la tutela de Laurence Olivier hasta su inolvidable Hannibal Lecter; desde sus encuentros con Richard Burton hasta los fantasmas personales que ha enfrentado durante décadas.
Estas memorias no solo narran la trayectoria de un actor extraordinario, sino también el viaje interior de un hombre que ha aprendido a mirar su propia oscuridad con compasión y claridad. Un testimonio poderoso, acompañado de fotografías personales, sobre el arte, el dolor, la redención y el misterio de estar vivos.