En 1939, el estallido de la guerra sorprendió en la India a una expedición alemana que intentaba el ascenso al Nanga Parbat. Sus miembros fueron recluidos por los británicos en un campo de prisioneros. Uno de ellos, el austriaco Heinrich Harrer, consiguió huir del campo y llegar hasta el Tíbet, un país neutral pero en el que los extranjeros tenían prohibida la entrada. Junto con su compatriota Peter Aufschnaiter recorrió más de dos mil quinientos kilómetros a pie para llegar a Lhasa, la ciudad prohibida, donde, tras imbuirse de la lengua y cultura tibetanas, se convertiría en profesor y amigo del joven dalái lama.
Publicado por primera vez en 1952 y considerado un clásico de la literatura de aventuras, Siete años en el Tíbet es la apasionante crónica de la epopeya de Harrer, de su heroico viaje a través de uno de los territorios más hostiles de la tierra, y de los años que pasó en el Tíbet feudal, anterior a la anexión china del país, un lugar que muy pocos occidentales habían visitado hasta entonces. La suya no solo es una historia de coraje y perseverancia, sino también una mirada inédita a un mundo que vivía, sin saberlo, sus últimos días.
ESTE LIBRO NO ES UN ENSAYO, NI UNA CRÓNICA: ES UNA BÚSQUEDA. UNA LLAMADA.
Algunas palabras no existen solo para decirlas: las más hondas se invocan. España pertenece a esa estirpe solemne. Pronunciar ese nombre es despertar siglos de coraje, de ruinas y resurrección, de gestas olvidadas, de llamas que aún arden.
En estas páginas no buscamos la España que discute en los telediarios, sino la que resistió en Numancia y resplandeció en los claustros; la que cruzó mares llevando consigo audacia, esperanza y eternidad. En busca de España es un canto a lo que fuimos, lo que somos y lo que aún podemos ser. Es memoria y destino, una herencia que nos compromete. España aún vive. Late en estas páginas como un espejo para aquel lector que se atreva a mirarse, a descubrirse y a recordarla.
La historia real sobre la odisea que vivieron tres mujeres para salvar los diarios de un fascista italiano de la Gestapo.
En 1944 se hicieron públicos los diarios secretos de Galeazzo Ciano, ministro de Relaciones Exteriores de Italia, en los que registraba los crímenes y planes nazis de los que se enteraba en sus reuniones con ellos. Sin embargo, poco se sabe sobre las tres mujeres que arriesgaron sus vidas para que estos llegaran a los Aliados, quienes luego los usarían como evidencia contra los nazis en los juicios de Núremberg.
Cuando Galeazzo fue apresado, Edda Mussolini les dio a Hitler y a su padre un ultimátum: liberar a su esposo o correr el riesgo de que filtrara los diarios a la prensa. Hitler y Mussolini los buscaron en vano durante meses.
Posteriormente, Hilde Beetz, espía alemana cuya misión era seducir a Galeazzo para encontrar sus escritos, se enamoró de él y unió fuerzas con Edda. Una tercera mujer se sumó a este increíble plan —Frances de Chollet, espía casi accidental y esposa de un banquero estadounidense- cuando Edda huyó a Suiza con la ayuda de Hilde, tras la ejecución de Galeazzo. Frances fue el último eslabón para hacer llegar los diarios a los estadounidenses y cumplir así el deseo de Galeazzo.