¿Qué hacer con el pasado? Quizá en ningún otro tiempo hayan competido tantas respuestas a esa difícil pregunta. Ante ella, la obra de Walter Benjamin señala una vía para el pensamiento y para la acción. Leída en confrontación con las de Ernst Jünger, Georges Sorel y Carl Schmitt -referentes mayores de la llamada revolución conservadora-, aparece como la de un revolucionario a contrapelo, un conservador de las tradiciones olvidadas. La memoria de las víctimas, nos dice Benjamin, puede ser nuestra mayor fuerza en la construcción de una política para la humanidad.
Este libro es uno de los pilares básicos en la defensa del realismo científico. Su aportación ha sido fundamental en el desarrollo de varios argumentos en apoyo de las posiciones realistas. Niiniluoto defiende un realismo científico alejado tanto del realismo ingenuo como del realismo metafísico. Considera que la realidad no es tal como se nos presenta de forma inmediata, sino que accedemos a ella a través de nuestros esquemas conceptuales; y considera que no hay ni habrá en un hipotético final de la ciencia una descripción única y verdadera de cómo es el mundo. Por lo tanto, hemos de aceptar el pluralismo ontológico y el perspectivismo para articular un realismo adecuado al funcionamiento real de la ciencia. No obstante, Niiniluoto argumenta que la aceptación de estas tesis es compatible con la defensa de la teoría realista de la verdad como correspondencia. Nuestro conocimiento del mundo a través de la ciencia es falible y perfectible, pero, como ya defendió Karl Popper, nuestras ideas científicas son crecientemente verosímiles.
El Derecho es un fenómeno omnipresente en nuestras sociedades. Prácticamente no hay ninguna relación social que quede al margen del Derecho, pero lo jurídico es sólo un aspecto de lo social del cual -eso sí- no se puede prescindir si se quiere entender algo del mundo que nos rodea.
El sentido del Derecho pretende contribuir a esta tarea de clasificación planteando -y tratando de contestar a- algunas de las cuestiones más generales y más básicas en relación con el Derecho: por qué existe; en qué medida consiste en normas; qué relación guarda con la moral y con el poder; para qué sirve; qué funciones sociales cumple; cómo debería ser; a qué valores debería servir y qué objetivos debería plantearse; cómo puede conocerse y de qué manera ha de construirse una ciencia del Derecho; hasta qué punto consiste en una actividad argumentativa y cómo ha de entenderse su aplicación e interpretación.
La idea de fondo es que lo que da sentido al Derecho no puede ser otra cosa que la aspiración a la justicia o, para decirlo en términos más modestos y más realistas: la lucha contra la injusticia.