Los inuit llaman iktsuarpok a la mezcla de ansiedad, nerviosismo, excitación y felicidad que siente quien espera la llegada de invitados a casa. Para los finlandeses kaukokaipuu es la inexplicable nostalgia por un lugar en el que no hemos estado nunca. Solo en nuestra cultura e idioma sabemos perfectamente qué es la vergüenza ajena, ese sonrojo empático que nos produce el comportamiento de otra persona. Todos somos capaces de reconocer la diferencia entre rabia y miedo, entre deseo y envidia. Sabemos también que es mejor no confundir el afecto con el amor. El arrepentimiento con el remordimiento. La euforia con la felicidad. Pero hemos experimentado cosas a las cuales a menudo no hemos sabido dar un nombre.
Un recorrido apasionante por la historia de la literatura española de la mano de sus sorprendentes personajes.
Brujas que elaboran filtros amorosos para amantes torpes; jubilados que salen a tostarse al sol de La Mancha en busca de gigantes, duendes y otras criaturas de existencia dudosa; poetas que escriben tramas amorosas que darían para una serie de veinte temporadas y hasta algún príncipe encadenado que no sabe si está despierto o soñando (vamos, como cualquiera cuando nos suena el despertador un lunes). Y esto es solo el principio.
La historia de Cartago suele contarse desde la mirada de quienes la destruyeron. Pero durante casi seiscientos años, esta poderosa ciudad del norte de África fue una de las civilizaciones más ricas, influyentes y temidas del Mediterráneo occidental. Hogar de figuras legendarias como Aníbal y Dido, de imponentes elefantes de guerra, de creaciones artísticas de enorme belleza y de una fuerza militar capaz de rivalizar con cualquier potencia, Cartago fue mucho más que la sombra proyectada por Roma sobre su memoria.
En este libro apasionante, la doctora Eve MacDonald reconstruye la cultura perdida de Cartago y la vida de su pueblo. Gracias a nuevos hallazgos arqueológicos y a una lectura crítica de las fuentes, MacDonald rescata del silencio la historia real tras la leyenda: un viaje que se inicia en el Levante fenicio de los inicios de la Edad de Hierro y que se despliega a lo largo de toda la costa africana hasta el Atlántico. Su narración devuelve a Cartago el lugar que le corresponde en la historia mediterránea y muestra cómo su influencia fue decisiva para el mundo antiguo. Recuperada de los romanos, esta es la versión cartaginesa del relato. Una historia que revela una verdad incómoda: sin Cartago, nunca habría existido Roma.