La patología moderna está en la hipersimplificación que ciega la complejidad de lo real. Pero ¿cómo encarar la complejidad del conocimiento humano de un modo no simplificador? El pensamiento complejo está animado por una tensión permanente entre la aspiración a un saber no parcelado, no dividido, no reduccionista, y el reconocimiento de lo inacabado e incompleto de todo conocimiento. En este libro se recoge una serie de ensayos y presentaciones, realizados entre 1976 y 1988, en los que Edgar Morin introduce el concepto de lo complejo, de lo transdisciplinar. Su búsqueda es la de, desde ámbitos muy diversos de la práctica social y científica, desarrollar un modo complejo de pensar la experiencia humana. Este modo debe permitir una praxis ética no solo en el campo del conocimiento, sino de la acción cotidiana cualquiera sea el ámbito en el que nos desempeñamos. El conocimiento, así, siempre será, por necesidad, mulltidimensional, abierto y flexible, aunando a los seres humanos en su aventura hacia el descubrimiento de nosotros mismos, nuestros límites y nuestras posibilidades.
¿Qué significa ser madre? ¿Qué significa pensar el cuerpo como materia viva que, en el parto, se abre y se desgarra? Devolviendo el concepto de 'vida' a su dimensión visceral, Adriana Cavarero desafía la indiferencia de la filosofía hacia el cuerpo materno y explora sus lados oscuros y perturbadores, marginados por una tradición que favorece representaciones idílicas y luminosas. Para ello, recurre a la literatura analizando la maternidad en libros de autoras como Annie Ernaux, Elena Ferrante o Clarice Lispector, además de al pensamiento filosófico y a la tradición trágica griega, con incursiones en la antropología, la biología y la teoría crítica feminista. Cavarero, pues, se centra en la parte carnal de la experiencia maternal, en la que el cuerpo femenino se hace cómplice del proceso procreativo de la naturaleza, permitiéndole regenerarse cada vez. El origen de la vida está precisamente en el cuerpo de la mujer que se desgarra para generarnos.
El rugido de nuestro tiempo es a veces decolonialista y a veces panhispanista, pasa del insulto al lamento y de la santimonia al chasquido de la motosierra. En cualquier caso, se manifieste como se manifieste, hay que prestarle atención porque es una pista para entender las ideas y los valores que están moldeando el presente de nuestras sociedades. Esta labor, la de comprender y analizar el presente, la inicié hace seis años con Salvajes de una nueva época, y continúa con este ensayo. Seguirá en el futuro, ojalá con menos rugidos y menos salvajes, con menos desórdenes y extravagancias de los cuales dar noticia».
«La cabaña no solo se alza como una alternativa a la ciudad, es un recordatorio de lo que somos cuando pisamos el freno. Una necesidad existencial acuciada por los tiempos convulsos que vivimos, fértiles en estrés, ansiedad, preocupaciones por la salud mental y, sobre todo, víctimas de una pérdida de conexión con nosotros mismos».
Desde las primeras construcciones prehistóricas hasta el emblemático Walden de Thoreau, pasando por las casas en los árboles de los Médici, Punky Brewster o la casa de los enanitos con la que todo niño granadino soñó alguna vez en su camino a Sierra Nevada, Refugio. Una historia de cabañas propone un fascinante e irresistible recorrido pop a través de los siglos por la relación que el ser humano ha forjado con ellas.
Eva Morell, creadora de la newsletter El club de la cabaña, reflexiona sobre el rol capital que estos refugios (reales y metafóricos) han ocupado a lo largo de nuestra historia. Además de proporcionar momentos de descanso y recogimiento, albergan historias únicas, divertidas, apasionadas y misteriosas. Así, Le Cabanon de Le Corbusier comparte páginas con aquella habitación propia que Virginia Woolf encontró en Monk's House, con el hogar de Joel Fleischman cuando se mudó en Doctor en Alaska o con la aparentemente inofensiva caseta de Montana desde la que Unabomber aterrorizó a la sociedad estadounidense entre los años setenta y noventa.
Las plataformas que dominan internet acumulan más poder que muchos de nuestros Estados. Hoy, Meta, Alphabet, Amazon, Apple o Microsoft han logrado hacerse con el favor de millones de ciudadanos gracias al uso masivo de sistemas de persuasión que nos vuelven adictos a sus servicios. Han conseguido que nuestras vidas se desarrollen alrededor de las cinco, seis o siete pulgadas de nuestros teléfonos móviles y han generado un control sobre nosotros que las erige como auténticas naciones pantalla. Estas tecnológicas, con sus aplicaciones, nos han mejorado la vida y nos ofrecen entretenimiento infinito, pero también –nos alerta Juan Carlos Blanco– contienen un reverso tenebroso que todos reconocemos: su modelo de negocio causa una pandemia de desatención, alienta la desinformación, destruye el tejido comercial de nuestras comunidades, merma nuestras democracias, precariza sectores como el de la comunicación y se sustenta en la extracción de millones de datos para su uso con fines publicitarios violando nuestra privacidad. Ese mundo de ensueño que anunciaban unos jóvenes emprendedores de California con indumentaria surfera no era tal; por ello, sacar a la luz sus efectos más tóxicos y apelar a nuestra responsabilidad para encarar e incluso revertir la situación se ha convertido en la urgente tarea que aquí abordamos.
A finales del 2022, ChatGPT hizo que nuestro mundo entrase en ebullición. Se sucedieron los mensajes apocalípticos de pensadores como Yuval Noah Harari o de eminencias en IA como Geoff Hinton, y sus avisos se convirtieron en titulares que dieron la vuelta al mundo. Muchos eruditos se sumaron a la protesta y alertaron sobre el fin de la democracia y del trabajo, pero nada de eso sucedió.
La IA hoy nos resulta una tecnología tan inquietante como inmediata. Así, Esteve Almirall en este libro nos habla de la innovación tecnológica como una oportunidad para pensar en un futuro prometedor desde un presente fascinante.