Sobre el nacionalismo se escribe mucho: a favor, los que aspiran a tener un Estado propio; en contra, los que ya lo tienen. De nacionalismo habla este libro, pero en otro sentido, porque cuestiona toda forma de pertenencia, llámese esta Estado, Patria o Nación. El libro arranca con una mención de la torre de Babel. Aquella gente quiso construir una ciudad monolítica que fracasó porque no se pudo impedir que se hablara y pensara por su cuenta. Se insinúan ahí dos modelos de convivencia: el de la ciudad cerrada, apegada a la tierra, o el de la dispersión que siguió tras el fracasado experimento. La humanidad no aprendió la lección. Pensó, con Aristóteles, que solo es humano el que pertenece a una polis e inhumano el apátrida. «Tierra de Babel» desmonta ese equívoco originario siguiendo la pista de la minoría que sí supo leer lo ocurrido convirtiendo la diáspora en forma de existencia. En un momento como el actual donde el Estado da signos de agotamiento, porque hay emigración y porque hubo Auschwitz, la diáspora se presenta como la alternativa posnacional al nacionalismo.
Hace poco tiempo, en la ciudad de Valdivia, Roger Chartier fue invitado a publicar uno de sus trabajos en la flamante editorial de la Universidad Austral de Chile. Su respuesta fue insólita: no quería escribir ni reeditar un libro al uso, quería materializar un volumen íntegramente «contado» desde su memoria, es decir, oralizar en forma de diálogo una nueva obra. Nada más ni nada menos que un diccionario sobre el libro y la lectura que abordara, para un amplio público, los principales hallazgos de sus investigaciones sobre la cultura escrita. Animados por esta inusual propuesta, dos antropólogos chilenos fueron capturando y modulando este «diccionario oral» a través de múltiples entradas y voces que el historiador iba proponiendo, ensayando y definiendo. El resultado es este excepcional lexicón, vocalizado bajo el signo del abecedario, y que compendia la vasta y lúcida obra de Roger Chartier.
El espíritu de epoca contemporáneo definido como Posmodernidad ha instaurado la quiebra de la racionalidad, herencia del pensamiento ilustrado. Es consecuencia de la deconstrucción, ariete del poshumanismo que caracteriza una sociedad líquida regida por la inteligencia emocional y por un pensamiento debil que rechaza los grandes relatos legitimadores y que asume con la posverdad el imperio de la mentira.