El ser humano ha sentido siempre una fascinación innata por las historias. La habilidad de narrar aquello que nos circunda, de imaginar otros mundos, se considera un don. ¿Se puede aprender a narrar? Se puede y es necesario hacerlo. Saber narrar es un instrumento imprescindible para todos aquellos que sienten la necesidad de contar, a través de imágenes o de palabras, y no sepan cómo empezar. No es estrictamente un manual de creación literaria, periodística o cinematográfica; es esto y mucho más, es una hoja de ruta diseñada para potenciar la creatividad de los grandes narradores anónimos que a menudo se esconden entre las hojas de un libro, de un periódico en una sala de cine.
Martin Heidegger impartió el curso Fenomenología y filosofía trascendental de los valores durante el semestre de verano de 1919 en Friburgo. Se trata de su primerísimo intento de llevar a cabo una crítica de la entonces dominante filosofía neokantiana utilizando las herramientas de la fenomenología.
Esta nueva forma de asumir la actividad filosófica, que Heidegger descubre en la obra de Husserl, le sirve para desmontar las tesis centrales de la filosofía alemana de finales del siglo XIX y su tratamiento característico de los problemas del valor y de la razón práctica, de la cultura y de la historia, del juicio y de la teoría del conocimiento.
Este volumen contiene también dos textos importantes de los inicios del itinerario intelectual del filósofo: Sobre la esencia de la universidad y de los estudios académicos y la conclusión al curso La idea de la filosofía y el problema de la concepción del mundo.
Este ensayo ofrece un análisis a la vez profundo y divulgativo de los puntos decisivos de la filosofía del pensador suizo, vertebrado en torno a una pregunta principal: ¿cuáles son las sendas que se abren ante el hombre enredado en la existencia y qué le espera a este al final de cada recorrido? Para responder a este interrogante, Todorov recurre a una lectura humanista y moral de los textos rousseaunianos. Existen tres caminos posibles: el de la naturaleza, el de la civilización y ―camino intermedio― la senda moral, que reconcilia los dos primeros. Pero esta senda no conduce automáticamente a la perfección. Rousseau conocía mejor que nadie las debilidades humanas y nuestra necesidad de conformarnos con la precariedad existencial, de lidiar con los obstáculos de la vida y aprender a convivir con una frágil felicidad.
Un texto capital del Renacimiento que nos recuerda que imaginar la libertad es más urgente que nunca.
Más de quinientos años después de su publicación, Utopía sigue siendo un hito del pensamiento político occidental, así como el más alto referente de la necesidad humana de construir mundos posibles.
Esta bella edición incluye una introducción del premiado escritor China Miéville, que analiza los límites de las utopías actuales a la vez que insiste en la necesidad de un pensamiento que imagine mundos posibles. Además, se añaden cuatro ensayos de Ursula K. Le Guin, una de las expertas más reputadas en pensamiento utópico, sobre su largo compromiso con la obra de Moro.
Retratos ofrece un manojo de historias verdaderas, o que pueden parecerlo: en literatura, es lo mismo. En ellas se nos habla de la soledad y la alegría, el amor y el desengaño, la melancolía y el dolor por la ingratitud, la ilusión y la desesperación, la nostalgia y la esperanza. Para ello, el autor utiliza rasgos de personajes verdaderos, entreverados unos con otros, junto a otros detalles, inventados o soñados.
En Venecia, el pasado y el presente se entretejen de forma curiosa, los venecianos no se han recuperado del todo de la pérdida de la gloria, quizá no la hayan aceptado siquiera, de modo que en el fondo de sus pensamientos, su ciudad sigue siendo la Serenísima, la Novia del Adriático. Esta mezcla de resignación y persistencia da a la gente un toque de melancolía, una tristeza semejante a la laguna, lisa y seca.» A menudo clasificado como el mejor libro de viajes jamás escrito, Venecia no es ni una guía ni un libro de Historia sino una apasionada inmersión en la vida y en el carácter venecianos. Jan Morris logra capturar el temperamento y el alma acuática de la ciudad guiándonos por sus calles a través de sus sonidos, olores, luces y colores. No hay rincón de Venecia que no haya investigado y al que no haya devuelto la vida. Jan Morris visitó Venecia por primera vez de joven durante la Segunda Guerra Mundial siendo el soldado James Morris.