Una valiente y provocativa reflexión sobre lo cómico en la actualidad que desafiará a cualquier lector
¿Podemos reirnos de todo? ¿Qué relación hay entre la censura, el humor y el poder? En un mundo donde la la ironía y el sarcasmo siguen siendo una importante herramienta para revelar verdades incómodas, el nuevo libro de Iñaki Domínguez muestra cómo, desde tiempos inmemoriales, los bufones han usado el humor no solo para entretener, sino para cuestionar el orden establecido y desafiar las normas. Acompañado de grandes pensadores y sin morderse la lengua, desenmascara cómo hoy los cómicos están siendo atacados por la ideología dominante que quiere imponer una representación falsaria y moralista del mundo que favorezca a las élites económicas.
La corriente igualitaria que desde hace décadas recorre Occidente nos ha sometido al dictado de los más mediocres de la sociedad. Las élites gubernamentales, con la complicidad de los medios de comunicación y las grandes corporaciones, han exaltado sin escrúpulos las más bajas pasiones humanas con el fin de generar una homogeneidad que arrasa con la desigualdad natural.
El resultado es una sociedad envidiosa, fanática y orgullosa de su servidumbre voluntaria a unos políticos que conocen la limitación intelectual de sus votantes. De esta forma, la belleza, la sofisticación, la meritocracia y la justicia han sido sustituidas por la vulgaridad de la masa.
Los terribles asesinatos en serie del conocido como Asesino Otaku, el impactante crimen de Nevada-Tan —que con solo once años degolló a su compañera de clase— o los atentados de cultos homicidas como el orquestado en el metro de Tokio por Shōkō Asahara sobrecogieron a la sociedad japonesa por su insólita crueldad y su descorazonadora inmoralidad.
A través de una investigación rigurosa y detallada, este libro presenta los factores biológico-psicológicos, personales y sociales que llevaron a la comisión de estos crímenes, reconstruye los hechos a partir de fuentes autorizadas y analiza las consecuencias penales y sociales de los delitos huyendo del sensacionalismo y reclamando respeto por las víctimas y sus familiares.