Entre los siglos IV y V d. C. el Imperio romano, en franca decadencia, experimentó una serie de cambios profundos. Y quizá el más importante de todos ellos fue la creciente influencia de la fe cristiana en las esferas de poder. Tradicionalmente los filósofos habían sido quienes a asesoraban a los gobernantes de Roma, pero poco a poco los obispos y otros creyentes cristianos fueron quienes ofrecieron un nuevo marco de pensamiento antiguo en el que los vínculos entre ciudadanos fueron sustituidos por una religión común que establecía una lealtad a un autócrata distante.
Peter Brown, la mayor autoridad en la civilización mediterránea de la Antigüedad tardía, analiza en esta obra cómo la enseñanza cristiana proporcionó un modelo para un imperio más jerárquico: los antiguos ideales de democracia dieron paso a la imagen de un gobernante glorioso que mostraba misericordia a sus súbditos. El resultado es uno de los ensayos más brillantes sobre esta época tan turbulenta como fascinante.
Con una historia milenaria, una cultura deslumbrante y un modelo de desarrollo que desafía todas las categorías, China está transformando el mundo a una velocidad difícil de asimilar. Ya no es solo la fábrica del planeta; es también el mayor mercado global, un laboratorio político único y una potencia tecnológica que redefine los equilibrios internacionales.
Y, sin embargo, seguimos sabiendo sorprendentemente poco sobre su realidad.
Este libro ofrece una mirada profunda y sin filtros sobre China, explorando su historia, su cultura, su sistema político y su economía. A través de un análisis accesible, el autor examina las claves de un país que, ahora más que nunca, se presenta como el motor del futuro.
En estas páginas no hay espacio para prejuicios ni mitificaciones: aquí solo encontrarás el deseo de comprender una nación compleja, cuya influencia y desafíos marcarán el rumbo del mundo en las próximas décadas.
Este no es solo un libro sobre China. Es el mapa de un futuro que ya está aquí.
En este libro, Adriana Cavarero emprende una fascinante exploración filosófica sobre la relación entre identidad, narración y deseo. Partiendo de la premisa de que cada ser humano es único e irrepetible, argumenta que nuestra identidad se constituye a través de las historias que otros cuentan sobre nosotros. A lo largo de cuatro partes, entrelaza reflexiones sobre figuras clásicas como Edipo y Ulises con análisis de pensadoras contemporáneas como Hannah Arendt y Karen Blixen. Con este innovador enfoque, la autora no solo reinterpreta textos filosóficos y literarios fundamentales, sino que también arroja nueva luz sobre prácticas cotidianas como la amistad y el amor, y muestra cómo el deseo de narración es una característica fundamental de la existencia humana. Una obra a la vez profunda y accesible, que invita a reconsiderar la comprensión de la identidad y la importancia de las historias en nuestras vidas. Una lectura esencial para estudiosos de la filosofía, la literatura y los estudios de género, así como para cualquier persona interesada en explorar las complejidades de la existencia humana y de la narración.