Edición de lujo e ilustraciones inéditas. La riqueza e importancia de los demonios y fantasmas japoneses no tiene parangón en la cultura de ningún otro país. En tiempos modernos, los papeles que desempeñaban estas criaturas en el folclore y las tradiciones se han adaptado en algunos casos a los medios populares, con lo que se ha dado continuidad a la fascinación por estos seres sobrenaturales. Andreas Marks, máxima autoridad en xilografías japonesas, reúne en este libro un increíble catálogo de criaturas sobrenaturales del Japón mitológico compuesto por obras de arte, grabados y artefactos provenientes de bibliotecas, museos y colecciones privadas de todo el mundo. También se incluyen dos largos manuscritos del Instituto de Arte de Minneapolis (Una colección de monstruos y Desfile nocturno de cien demonios) que se reproducen aquí por primera vez.
La edición de este libro está cosida en hilo rojo y tiene una tapa corta despegada en el lomo que permite que la ilustración de cubierta se despliegue por la contracubierta.
Los primeros en atribuir una figura a Noé a partir de las sobrias palabras del Génesis lo imaginaron envejecido, barbudo y tan fiero con sus congéneres como sumiso con la divinidad. Pero también fue descrito y pintado borracho y desnudo, aunque, antes de exhibirlo, la Biblia lo muestra en doce escenas simbólicas: de rodillas, obedeciendo a su creador; armando un recipiente que podría evitarle la muerte; construyendo un edificio para salvar a ciertas criaturas elegidas; posando con su familia; embarcando especies zoológicas en un artefacto; flotando a la deriva; navegando durante el diluvio universal; asomándose a una ventana a la espera de una paloma; desembarcando en la cima de una montaña oriental; sacrificando en el fuego a los animales que sobrevivieron a la inundación; embriagándose con el vino recién descubierto, y durmiendo la borrachera a la sombra de su guarida.
Ninguno de estos sucesos es extraño en el repertorio de las escenas míticas fundacionales. Lo que sí es verdaderamente sorprendente es que el Arca no parece una embarcación, sino un edificio: una Casa que los defiende del Diluvio y, desde entonces, los protege de las inclemencias y posterga la muerte. Por tanto, Noé fue un arquitecto, heredero de Caín y precursor de quien ideó la célebre Torre de Babel. No un armador, ni un navegante, ni siquiera un profeta, sino el primer arquitecto que proyectó una gran residencia en la Tierra. De este modo, el Arca, como evidencia Noé en imágenes y señala su subtítulo, es la más eficaz y necesaria arquitectura contra toda catástrofe.
En España han sido muy pocos los críticos literarios que hayan tenido la voluntad y capacidad para seguir y analizar la creación literaria contemporánea en todas las lenguas, y de todos los países, europeos. El esfuerzo continuado y el riesgo que ello implica es para muchos críticos un obstáculo insuperable. No lo ha sido ni lo es para Mercedes Monmany, cuya insaciable curiosidad y grandeza de miras la han llevado a erigirse en la introductora en España de muchas de las voces más notables de las letras europeas de nuestros días.