En esta nueva edición de La buena y la mala educación, Inger Enkvist revisa, corrige, actualiza y aumenta su libro estrella. Sus páginas recorren los distintos sistemas educativos imperantes principalmente en Occidente (sin dejar de mirar otras latitudes), y hacen un balance tanto de los aciertos como de los desaciertos del modelo de enseñanza predominante en países como Francia, Finlandia, Estados Unidos, Japón, China, entre otros. Enkvist ha introducido un capítulo en el que hace un acercamiento a las nuevas tecnologías, la Inteligencia Artificial, la hiperactividad de los alumnos, la dislexia, el TDAH, las diferencias entre los alumnos y las alumnas, sin perder de vista el punto neurálgico de su trabajo: que la lengua y la lectura es lo central en la educación, que el esfuerzo del alumno es fundamental y que la familia tiene un papel clave en el proceso de aprendizaje de los niños y jóvenes.
¿Alguna vez has pensado cuántos habitantes tendrá la Tierra en 2050? ¿Puede decirse que la población posee fecha de caducidad, por el riesgo anunciado de una explosión demográfica? ¿Está Europa realmente amenazada por la migración musulmana? ¿Qué papel desempeñará el cambio climático en el destino de la humanidad? ¿Morirá de viejo el pueblo chino? ¿El futuro pertenece a las mujeres?
Guerras, hambrunas, catástrofes naturales, epidemias… la historia humana ha estado marcada hasta nuestros días por eventos trascendentales que han modelado el mundo y nuestra presencia en él. Tras un siglo XX especialmente convulso, y tras alcanzar un crecimiento poblacional sin precedentes, el planeta reclama ahora dar respuesta a otros insólitos desafíos, como la disminución de la natalidad, el aumento de la esperanza de vida, los movimientos migratorios, la urbanización acelerada, la urgencia climática o el envejecimiento de la sociedad.
En este lacónico y elocuente ensayo, el reconocido demógrafo Rafael Puyol Antolín radiografía la evolución y el estado actual de la población mundial de un modo tan riguroso como accesible, abordando los principales mitos y las grandes incógnitas y extrayendo valiosísimas conclusiones de la observación y los datos.
El orientalismo fue y sigue siendo un ambiguo concepto añorante, dramático, a veces perverso, sobre un mundo mágico y elitista, siempre al borde de su destrucción. Nació en un carmen granadino, se extendió por la Europa femenina de los salones y se remodeló con los cuentos de las "mil y una noches". Después del "shock" de la invasión napoleónica de Egipto, el orientalismo impuso la perspectiva de cartógrafos y académicos que acompañó al imperialismo colonial, lo justificó tanto como canalizó la rebelión personal y colectiva contra la imposición de las normas morales hipócritas occidentales. El orientalismo es, en fin, un caleidoscopio de poder, sueños, pesadillas y subversión.