Una investigación sobre nuestra persistente fascinación por el nazismo y el desmoronamiento del consenso moral de posguerra
Durante casi dos mil años, la vida de Jesucristo ha sido nuestra brújula ética, un imponente modelo de virtud que nos mostraba la diferencia entre el bien y el mal. Pero el siglo XX trajo consigo una nueva referencia moral. A raíz de la Segunda Guerra Mundial, Hitler se convirtió en el símbolo del Mal con mayúsculas, la némesis por antonomasia. Ocho décadas después, seguimos obsesionados con su figura: Hitler y el nazismo siempre están ahí, moldeando cómo pensamos y evaluamos la realidad.
A la sombra de Marx propone un cribado del legado teórico marxista a fin de, por un lado, identificar sus callejones sin salida y, por otro, defender y desarrollar aquellos elementos analíticos capaces de contribuir al repertorio de ideas que las fuerzas emancipadoras necesitan para combatir la policrisis contemporánea.