Vivimos inmersos en el fetichismo de «lo auténtico». Queremos consumir cosas genuinas y aspiramos a ser originales. La consagración de la autenticidad se desparrama por lo que comemos (lo bio), los lugares que visitamos (con historia, con tradición), las prendas que vestimos (la moda de lo vintage) e incluso la vida interior que desearíamos alcanzar... El siempre sagaz Lipovetsky rastrea el origen de esta obsesión en el siglo XVIII y en la sacralización que hace Rousseau de la sinceridad como valor moral supremo, y a partir de ahí recorre el camino que nos lleva al presente.
¿Pero esta pasión por lo auténtico es inocua? ¿Todo lo auténtico es necesariamente bueno por el mero hecho de serlo? ¿Y, por defecto, es nocivo todo lo artificioso? A través de su lápiz siempre afilado, Gilles Lipovetsky nos presenta, aquí, otro de sus incisivos análisis sociológicos de la hipermodernidad.
El anonimato es imprescindible en unas ocasiones, y deplorable en otras. Por eso el
debate sobre su amparo o proscripción no se puede resolver de un plumazo, sino que
requiere detenimiento en la exposición, sosiego en el análisis y comedimiento en el
juicio. Hay casos en los que debe protegerse como un derecho fundamental de la
persona, pero hay otros en los que se usa para atacar precisamente esos mismos
derechos.
¿Es posible regular el anonimato de modo que se proteja su función positiva y se
censure en todo aquello que suponga impunidad en un Estado democrático de
derecho? Partiendo de numerosos ejemplos amenos y reveladores, esta obra razona y
argumenta sobre los dilemas que el anonimato plantea, partiendo de la importancia del
nombre propio en la historia -especialmente en la cultura-, pasando por el relato de
quienes se vieron obligados a esconderlo; para llegar finalmente a los atentados
propiciados por su ocultación.
Cuarenta años después de que Deng Xiaoping abriera China al comercio global e iniciara su conversión en una potencia económica, los gobernantes chinos están convencidos de que ha llegado el momento de que su país recupere la cumbre de la jerarquía mundial que ocupó en el pasado.
El presidente Xi Jinping se siente investido de ese mandato histórico para recuperar la autoestima de la nación. Y, para ello, ha diseñado una estrategia sólida y ambiciosa, pero también controvertida.
En este relato fascinante, que descubre el mundo post pandemia, el veterano diplomático español Fidel Sendagorta describe esta nueva realidad en la que China quiere ser un líder global, Estados Unidos intenta hacer lo posible para evitarlo y Europa ve con perplejidad cómo se encuentra atrapada entre los desafíos de China y el deterioro de la relación transatlántica.