Nuestra historia más remota bajo una luz absolutamente innovadora, que descubre cómo se organizaban nuestros ancestros y responde a una pregunta clave: ¿existió el comunismo en la prehistoria de la península Ibérica?
La historia de las personas anónimas que construyeron las milenarias piedras de los dólmenes de la península Ibérica no se ha contado aún. Fueron hombres y mujeres sorprendente-
mente parecidos a nosotros, y las nuevas técnicas de la arqueología actual nos permiten recuperar por primera vez las fascinantes sutilezas de su vida social y política.
En Hoces de piedra, martillos de bronce, el arqueólogo Rodrigo Villalobos nos sumerge en un pionero viaje a la prehistoria ibérica. Contemplaremos nuestra historia más remota bajo una
luz absolutamente innovadora y descubriremos las formas en que nuestros ancestros organizaron su existencia. Ya fuera en sociedades comunalistas democráticas o bien bajo el yugo de auténticas aristocracias guerreras que se erigieron como gobernantes de los primeros Estados arcaicos, nuestros antepasados protagonizaron una historia apasionante, en la que los episodios de trabajo cooperativo y apoyo mutuo convivieron con situaciones de explotación, opresión y dominación.
Hoces de piedra, martillos de bronce es una novedosa e imprescindible visión del pasado prehistórico de España.
El orientalismo fue y sigue siendo un ambiguo concepto añorante, dramático, a veces perverso, sobre un mundo mágico y elitista, siempre al borde de su destrucción. Nació en un carmen granadino, se extendió por la Europa femenina de los salones y se remodeló con los cuentos de las "mil y una noches". Después del "shock" de la invasión napoleónica de Egipto, el orientalismo impuso la perspectiva de cartógrafos y académicos que acompañó al imperialismo colonial, lo justificó tanto como canalizó la rebelión personal y colectiva contra la imposición de las normas morales hipócritas occidentales. El orientalismo es, en fin, un caleidoscopio de poder, sueños, pesadillas y subversión.
«Nada es comparable a la dicha de amar».
La civilización comenzó el día que el ser humano se preocupó por primera vez de cuidar a aquellos que no habrían sobrevivido sin ayuda.
Rafael Narbona, autor de Maestros de la felicidad, vuelve con una obra en la que reflexiona acerca de la naturaleza del amor y de la importancia de los cuidados, todo ello con su pluma impecable y su propia experiencia vital como punto de partida.
Un recorrido a las ideas en torno a la importancia del afecto de los otros, de lo determinante que puede ser nuestra red de apoyos, y de la fragilidad del ser humano más allá del abrazo de sus seres queridos.
Un canto a la importancia de la salud mental y los vínculos como su fundamento: el amor a los hijos, el amor a los padres, a la pareja, a los amigos, a los animales… Sin amor no somos nada.
En una sociedad en la que la gente se siente cada vez más desconectada y sola, el amor se alza como el sentimiento capaz de ofrecernos sensación de trascendencia.