El proyecto de edición de las Obras completas de Filón de Alejandría (siglo I d. C.) quiere ofrecer a un vasto campo de lectores la compleja riqueza de los textos de Filón, cuya obra es exponente de una extraordinaria síntesis de la fe judía, el humanismo helenístico y el legalismo romano y constituye una de las matrices de la cultura europea en el cruce del mundo grecolatino con el judeocristiano. Los escritos conservados de Filón pueden ordenarse en cuatro grandes categorías: tratados sobre hermenéutica de la Biblia; tratados histórico-teológicos; tratados apologéticos, y tratados sobre cuestiones filosóficas.
El presente volumen VI comprende los tratados estrictamente legislativos, imprescindibles para comprender el marco filosófico-teológico con el que Filón organiza su particular lectura de la legislación bíblica: Sobre el decálogo y Las leyes particulares 1-4. En ellos, el sabio judío sigue el orden de los diez mandamientos —o «diez palabras», expresadas en el Pentateuco en Éxodo 20 y Deuteronomio 5— para explicar los ámbitos en que se deben aplicar las diez leyes que fueron entregadas por Dios a los hombres por intermedio de Moisés.
Esta obra ofrece una lectura de la evolución del derecho penal desde la óptica de la teoría de medios y el análisis sociocultural. Examina el modo en que la sucesión de las diferentes constelaciones mediáticas, de la oralidad a las redes digitales, ha ido moldeando las prácticas y el concepto mismo de justicia. Además, sostiene que buena parte de las crisis del derecho penal contemporáneo están conectadas a la influencia de los medios audiovisuales en nuestra imaginación penal. Fenómenos como el punitivismo, el deterioro de la discusión político-criminal, el auge de la estigmatización digital y los juicios mediáticos o la expansión de la legislación simbólica serían, en suma, signos de un cambio cultural profundo que coloca al derecho penal en un lugar diferente al que se le asignó hasta el cambio de siglo.
La historia de la esclavitud ha sido tradicionalmente dividida en dos épocas distintas: una clásica, que abarca hasta el descubrimiento de América, y una moderna, que se inicia en el siglo xvii y se conoce como la época de la esclavitud negra. Este exhaustivo estudio comienza con Homero, a quien el autor considera el padre ideológico de la esclavitud clásica. Luego, recorre los pensamientos de figuras como Aristóteles y otras escuelas filosóficas clásicas que, aunque no respaldaron directamente la esclavitud, la toleraron o justificaron de alguna manera.
La Edad Moderna, a su vez, se desglosa en dos fases: desde la conquista de América y el problema del trato a los indígenas, cuya esclavitud fue explícitamente prohibida por la reina Isabel la Católica, hasta la época en que las personas negras se convirtieron en un recurso para reemplazar a los indígenas liberados. A partir de este punto, se examinan detenidamente las principales teorías para destacar que muy pocos filósofos se pronunciaron en contra de la esclavitud.
Un papel crucial en esta historia lo desempeñó la Ilustración. Durante los siglos xvii y xviii, se formuló la premisa de que «el negro era un esclavo por naturaleza», creando así un nuevo concepto de raza que, gradualmente, evolucionó hacia el racismo moderno. La ciencia biológica del siglo xix también jugó un papel esencial en la creación del racismo científico, que dio origen a la idea de una raza inferior que perdura hasta nuestros días.