Si bien es cierto que la mayor parte de los textos que forman la Biblia contienen sólo referencias indirectas a la riqueza mitológica perdida, el Génesis incluye todavía relatos de dioses y diosas antiguos revestidos de la apariencia de hombres, mujeres, ángeles, monstruos o demonios. Escrito por Robert Graves en colaboración con Raphael Patai -destacado antropólogo, folclorista y especialista en temas bíblicos- y complementario del magno trabajo dedicado por Graves al otro gran ámbito mitológico occidental integrado por Los mitos griegos, cuya estructura conserva, Los mitos hebreos analiza los relatos de la Creación, la caída de Lucifer, el nacimiento de Adán y Eva, la caída, el Diluvio o la Torre de Babel, que adquieren pleno sentido a la luz de la comparación con las diversas tradiciones de Grecia, Mesopotamia, Egipto o Persia.
¿Qué es la cultura de derechas hoy? En respuesta al periodista de un conocido semanario, Furio Jesi ofreció una definición tan breve como meditada y precisa: es una cultura «caracterizada (de buena o mala fe) por el vacío».Mitólogo de la modernidad, Jesi dedica los estudios aquí recogidos a identificar las matrices subterráneas y el lenguaje de las «ideas sin palabras», de la cultura de derechas de los siglos xix y xx; y lo hace de senmascarando los clichés, las fórmulas y los términos de moda que aluden a un «vacío» por llenar con materiales mitológicos, un núcleo mítico profundo e incognoscible, pero fundante y moldeador, al que se refieren los «valores incuestionables» de la Tradición, el Pasado, la Raza, el Origen o lo Sagrado, los aparatos lingüísticos e icónicos que subyacen al fascismo y al neofascismo, al nazismo y al racismo.
Tras el brutal golpe de Estado de 1936, la represión fue uno de los pilares fundamentales para que la dictadura franquista se mantuviera durante cuarenta años en el poder, y la Dirección General de Seguridad (DGS), situada en la Real Casa de Correos, en plena Puerta del Sol, el símbolo del terror impuesto.
Por los calabozos de la DGS pasaron miles de hombres y mujeres que fueron encarcelados, torturados y asesinados: Marcos Ana, Marcelino Camacho, Enrique Ruano, Nicolás Sartorius o el histórico dirigente comunista Julián Grimau, entre otros. A pesar de que la DGS se mantuvo activa hasta entrada la democracia, actualmente no queda vestigio alguno que rememore lo que allí sucedió. Hay placas en honor a los que lucharon el 2 de mayo de 1808, a las víctimas del atentado del 11M o a los muertos por la Covid-19, pero nada que recuerde a todos aquellos que padecieron la dictadura de Franco.