Vivimos en la era de las teorías de la conspiración, propagadas cada vez más por políticos y redes sociales, que inventan un enemigo invisible para explicar nuestras desgracias. El conspiracionismo reencanta el mundo, aunque sea para poblarlo de demonios, y funciona como calmante frente al caos.
No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús».
El Jesús que no puedes ignorar es un libro que recuerda la absoluta fidelidad y autoridad de la Escritura. Éste llama al lector hacia una fe verdadera, a defender la verdad bíblica cuando es atacada y el mensaje del evangelio cuando es mutilado por falsos maestros; a luchar contra el error y defender la sana doctrina aplicando la sabiduría bíblica. Se toma como principal ejemplo el conflicto de Jesús con los fariseos, el modo en que trataba a sus adversarios de manera audaz, expresando su desaprobación clara y directamente.
El arte de la guerra, sin duda el mejor libro de estrategia de todos los tiempos. La obra del general Sun Tzu en formato comic; no es sólo un libro de práctica militar, sino un tratado que enseña la estrategia suprema de aplicar con sabiduria el conocimiento humano en los momentos de confrontación.
Una filosofía para la vida
Desear la verdad nos hace humanos, pero ¿cómo encontrarla? Si nos abrimos al mundo, descubriremos que la vida está repleta de momentos en los que la verdad, esquiva pero ineludible, irrumpe para cambiar nuestra existencia.
Fruto de sus largas estancias en África, y de su conocimiento del continente, Teresa Langle reflexiona acerca de la vida, la pérdida, el dolor, el cuerpo y la felicidad.
Deudora de la prosa de María Zambrano, y arraigada en la más sólida tradición filosófica, Langle nos ofrece un ancla para fijar nuestra existencia, atrapada en los remolinos de la dura modernidad. La autora nos propone una «ética de la verdad»: la vida son destellos de libertad, y vivir con serenidad implica aprender a reconocerlos. Para ello, lo primero es frenar nuestro paso, tomar aire y dejar que el sosiego nos invada y nos muestre las fugaces maravillas del acontecer.
Desde la crisis de los rehenes en Irán hasta la guerra del Golfo y el primer atentado con bomba en el World Trade Center, la mayoría de los medios de comunicación estadounidenses han retratado el islam como una entidad monolítica equivalente a terrorismo y a fanatismo religioso. Al mismo tiempo algunos países islámicos lo invocan para justificar regímenes no democráticos y a menudo represivos. En esta obra clásica, revisada posteriormente por el autor, Edward W. Said examina el origen y la repercusión de las imágenes del islam en los medios de comunicación y revela los objetivos ocultos y la distorsión de los hechos que subyacen incluso en gran parte de los artículos más «objetivos» sobre el mundo islámico.