Rememorar episodios antiguos que han marcado el devenir histórico y figuras del pasado que han sido modelo de pensadores, literatos e historiadores a lo largo de la historia no es solo un acto de justicia y de agrado colectivo; es también, o más aún si cabe, un estímulo para indagar en la complejidad de la mente y el comportamiento humano.
Este libro es fruto del estímulo que ha supuesto la celebración a la par, dos mil quinientos y mil novecientos años después, respectivamente, de la Batalla de Salamina y de la muerte del historiador Tácito: de un evento histórico que dio pie a algunas de las obras literarias más bellas e influyentes en la literatura occidental y de un historiador de aguda visión y sensibilidad literaria que, ante todo, profundizó en la relación entre la acción política y el carácter humano.
A través de las páginas de este libro, el lector podrá indagar en ese compacto tejido que crean conjuntamente los hechos históricos y la visión literaria del mundo y de la realidad.
Alcanzar a conocer y a comprender es un proceso bastante más complejo que el de alcanzar a juzgar; en especial si para juzgar algo o a alguien partimos no de lo que podemos llegar a conocer sino de lo que podemos llegar a sentir, es decir, de nuestros más altos o bajos sentimientos. Viene esto a cuenta o a cuento, cómo no, de este libro que lleva por título La caza y los toros y que no es tanto un defensa de la caza y de los toros sino una reconsideración histórica, una meditación de lo que la caza y los toros han representado en la vida española durante cientos de años y aun milenios. Libro este muy ameno, sugerente y comprensivo por el que muchos ciudadanos (como yo mismo, pacíficos e incluso mansos), sentimos gran afición (pese a no haber ido nunca a los toros ni practicado jamás la caza, excepto de erratas) aunque en nuestro bárbaro tiempo haya devenido todo esto en asunto polémico, casi peligroso. Nuestra edición cuenta con un resiliente y atinado prólogo de Víctor J. Vázquez, que no solo sabe de Ortega y Gasset sino también, cosa bastante más rara, de toros. A.L.
Las transformaciones sociales de Mayo del 68 y de América Latina entre el siglo XX y el XXI, las décadas prodigiosas en Silicon Valley en las que se gestó un nuevo mundo, la irrupción del movimiento de gays y lesbianas en San Francisco, la perestroika, la encrucijada sudafricana, la innovación en China, cómo se gobierna en medio de una pandemia... Desde su exilio en Francia y, más tarde, su expulsión de ese país por su activismo en el movimiento de Mayo del 68, Manuel Castells estuvo plenamente implicado en todos estos momentos y lugares cruciales que han cambiado nuestro mundo en el último medio siglo. Su experiencia y sus reflexiones nos ofrecen claves para comprender lo que ocurre a nuestro alrededor y constituyen un testimonio de primera mano escrito desde la pasión por la libertad y el conocimiento.
Generalmente, se entiende por terrorismo la voluntad deliberada de sembrar el terror golpeando a la población desarmada considerada enemiga. Sin embargo, Francesco Benigno cuestiona este enfoque recurriendo a la historia. De hecho, la producción de "terror" no ha sido históricamente la única dimensión del "terrorismo" y, de esta manera, puede entenderse mejor como la construcción de un evento sensacional, capaz de despertar a las masas de su letargo político, lo que los anarquistas llamaron "propaganda con el hecho". Al mismo tiempo, la historia nos enseña que el terrorismo es también una técnica de guerra utilizada en tiempos de paz, la continuación de la política con medios explosivos. La finalidad del gesto terrorista es, en otras palabras, perfilar, a través de una imagen polarizada en el eje nosotros-ellos, el escenario de una guerra, definida en términos absolutos como el choque entre el bien y el mal. El autor de este libro da cuerpo y sustancia de manera brillante a esta tesis historiográfica, conduciendo al lector por épocas muy diferentes: del Terror de la Revolución Francesa a las bombas anarquistas, del populismo ruso a la Guerra Fría, de los años del plomo en Italia a los atentados del 11 de septiembre.
Ralph Waldo Emerson fue en su tiempo y será por siempre una fuente de inspiración infinita. Adalid de la autoconfianza y de la adopción de un sentido de felicidad moral, es ejemplo inigualable de fraternidad y humanismo. Todo ello se percibe leyendo su monumental diario y su libro Naturaleza, manifiesto del trascendentalismo, su ponencia «El escolar americano», pionera en unos Estados Unidos en proceso de forjarse una cultura propia, y su discurso en la Facultad de Teología de Harvard en el que criticó la religión institucionalizada.
Esta conducta valiente y su filosofía optimista atraviesan, de forma vívida y emocionante, Ojos llenos de alegría, un ensayo en el que Toni Montesinos aborda la vida y obra del considerado fundador de las letras norteamericanas, que tanto influyó en autores como Henry David Thoreau, Walt Whitman o Louisa May Alcott. Un hombre heroico y familiar, que una época marcada por la política, la esclavitud y la guerra, se comprometió con la búsqueda intuitiva de la verdad, servir al prójimo y hallar lo divino por doquier y en el interior de cada ser humano.
¿Qué ha ocurrido para que la libertad se haya convertido en un eslogan de la derecha y para que la obediencia parezca ser un valor de la izquierda? ¿No habrá detrás de este curioso desplazamiento ideológico una concepción diferente de la libertad en una sociedad democrática? Tomando como hilo conductor la idea de libertad, este libro analiza el futuro de la democracia y los nuevos paisajes ideológicos, ofrece algunas claves para entender el comportamiento de sus actores, se pregunta qué dimensiones de la sociedad debemos democratizar y cómo afrontar las crisis a las que nos enfrentamos.
Quien en nombre de su derecho a hacer lo que le dé la gana no interioriza el impacto que sus acciones pueden tener sobre otros termina contribuyendo a construir una sociedad en la que muchos verán reducidas las posibilidades de hacer lo que les dé la gana. Al cuidar lo común no estamos rindiéndonos a una estructura neutra o ajena, sino a algo de lo que se nutre nuestra libertad personal. Jon Elster, uno de los más destacados pensadores republicanos, glosaba la figura de Ulises dejándose atar para no sucumbir a los cantos de las sirenas. Nos recordaba así que muchas veces la mejor manera de preservar la libertad es atarse, no tanto para respetar la de los demás, sino para protegerse de las torpezas que podría uno cometer si llama libertad a cualquier cosa. El actual contrato social, sostiene Daniel Innerarity en estas páginas, está demandando una autolimitación de la libertad personal para asegurar la supervivencia de la humanidad en el planeta.