Boston, 1871. Alice Gulick, misionera protestante, se embarca rumbo a España para luchar por la educación femenina. Su viaje marca el comienzo de una emocionante aventura que culmina con la creación del Instituto Internacional, un colegio muy avanzado para la época. En Madrid, las americanas de esta institución tejen vínculos duraderos con las profesoras y estudiantes de la Residencia de Señoritas, como María Goyri y María de Maeztu. Durante décadas compartirán edificios, intercambiarán cartas y unirán fuerzas para lograr el acceso de las mujeres a la universidad.
Madrid, 2021. Cristina Oñoro, escritora que cautivó a los lectores con Las que faltaban, descubre esta historia real de amistad transatlántica en los archivos de la Residencia de Señoritas. Para contarla viaja por España, Estados Unidos e Inglaterra con su cuaderno y una cámara al hombro, siguiendo las huellas de varias generaciones de feministas. Emily Dickinson, Virginia Woolf y la pintora Mary Cassatt serán algunas de sus compañeras en este apasionante recorrido que acabará conduciéndola al encuentro de su propia memoria.
¿Qué se sabe en realidad de Fidel Castro? ¿Cómo vive? ¿Es de verdad el hombre austero y fiel a los ideales de la revolución comunista que afirma ser? La respuesta, según Juan Reinaldo Sénchez, guardaespaldas personal del Comandante durante diecisiete afios, es un rotundo no. El Líder Máximo no solo lleva una vida mucho más confortable de lo que siempre ha dado a entender, sino que tras su fachada de respeto a la ortodoxia del comunismo se esconden manipulaciones financieras dudosas que en este libro se desvelan por primera vez.
Innumerables secretos de Estado y traiciones ocultas han pasado ante los ojos de Juan Reinaldo Sánchez, que ha sido testigo privilegiado de las múltiples facetas del gobernante cubano, reveladas por primera vez en este libro: estratega genial en Nicaragua y Angola, autócrata paranoico en su país, espía sin igual a todas horas, diplomático maquiavéIico, padre de familia distraído -tiene al menos nueve hijos, habidos de cinco relaciones diferentes-, obseso de las grabaciones e, incluso, cómplice de los narcotraficantes, la gota que acabó colmando el vaso del que fue durante casi dos déoadas su fiel guardaespaldas.
Un testimonio excepcional que pone en duda todo lo que se creía saber hasta ahora sobre la vida pública y privada de Fidel Castro.