Desde tiempos remotos, los japoneses han percibido su realidad como el lugar donde moran los kami: divinidades de la naturaleza como las montañas, los ríos o los árboles o espíritus de la tierra o de las profesiones, de los héroes o de los ancestros. A esta visión, heredada del sintoísmo, la religión autóctona de Japón, se han ido superponiendo armónicamente nuevas ideas provenientes de las tradiciones chinas e hindúes e incluso Occidentales, que han ido configurando el particular imaginario japonés, un universo extraordinario habitado por seres fantásticos únicos y criaturas sobrenaturales de lo más insólito.
Nunca como hoy la ideología ha sido a la vez tan visible y tan incomprendida, tan presente y tan ausente. Desde la izquierda se considera a menudo como propiedad exclusiva de las clases dominantes, mientras que para la derecha es algo árido y totalizador que no puede entender. Para contribuir a esclarecer este debate, el presente libro se propone como una lectura amena y enriquecedora tanto para sus protagonistas como para los que ven el espectáculo desde fuera, tanto para estudiantes como para profesores de literatura y política.
En agosto de 1939 un buque llega a Buenos Aires con una delegación de empresarios, diplomáticos y periodistas polacos a bordo. A los pocos días, el capitán recibe la orden de regresar frente al inminente comienzo de la guerra en Europa. En el último momento, uno de ellos decide desembarcar y quedarse en puerto. Así es como empieza la inesperadamente larga estadía argentina de uno de los narradores imprescindibles del siglo XX: Witold Gombrowicz.
Extranjero en todas partes arranca justo en ese instante crucial. El libro recorre la vida del autor de Ferdydurke al mismo tiempo que ofrece una serie de claves para la lectura de su obra. Con la ayuda de sus propios escritos y de entrevistas a discípulos, escritores y académicos, Mercedes Halfon despliega una biografía singularmente vívida y atravesada por un sutil sentido del humor, que cubre un periodo apasionante en el que Witold Gombrowicz se gana la vida a duras penas, frecuenta cafés, librerías y salones, viaja entre la capital y el interior, escribe y procura situarse como autor.