¿Y si Gutenberg no hubiera inventado la imprenta? ¿Cómo ayudó la prensa de la época a Jack elDestripador? ¿Cómo nacieron las tertulias radiofónicas? ¿Cómo contó la prensa el naufragio delTitanic? ¿Por qué Francisco de Sales es el patrón de los periodistas? ¿Es verdad que la censurafranquista censuró a Franco? ¿Cuál fue el primer juicio mediático en España? ¿Quiénes fueron losprimeros "fotógrafos" de lo paranormal?Descubra estas y muchas otras incógnitas que rodean la fascinante historia del periodismo. Desde el díaen que Superman se suicidó hasta como el Ku-Klux-Klan manipuló a la prensa para su propiobeneficio. Desde las fotos trucadas de Hitler en Hendaya hasta los gatos reencarnados del DailyTelegraph. Con una prosa ágil y mordaz, acudiendo rigurosamente a las fuentes, Bielsa-Gibaja (autorde Y si la Historia nos miente) nos muestra los entresijos más desconocidos del que hemos llamadoCuarto Poder."Joseph Pulitzer, el editor de periódicos que da nombre al célebre premio que otorga la Universidadde Columbia, un galardón hoy considerado una especie de Nobel en el mundo del periodismoanglosajón, fue editor de una prensa sensacionalista de la peor calidad.
El Derecho ocupa una posición altamente significativa, pues cualquier sistema jurídico expresa de la manera más gráfica y real lo que representa una sociedad. Muestra tanto lo que se predica como lo que se practica. Dice lo que oficial y públicamente se considera justo y lo que se hace oficial y públicamente cuando las cosas van mal. Notemos, de paso, que lo que se considera y hace oficial y públicamente puede estar en contradicción con lo que se considera y hace extraoficial y secretamente, pero sin embargo sorprende lo mucho que podemos aprender, en las leyes, códigos y repertorios de casos soviéticos, así como en los extensos comentarios y críticas de los tratados y revistas jurídicas, acerca del funcionamiento actual del sistema. El derecho soviético no es solamente un producto del socialismo marxista, y el conflicto entre socialismo y libre empresa no es en absoluto la única cuestión planteada en la presente pugna internacional. El derecho soviético es también un producto de la historia rusa, es derecho ruso de la misma manera que nuestro propio derecho no es capitalista o democrático , sino americano. Cada uno de los sistemas contiene una mezcla de características no solo socialistas y capitalistas, sino también de elementos precapitalistas arrancados de muy diferentes etapas de su historia pasada. Los derechos no pueden clasificarse limpiamente en términos de fuerzas socioeconómicas. Los sistemas jurídicos se han construido lentamente, a lo largo de los siglos, y en muchos aspectos resultan notablemente impermeables a los cataclismos sociales. Esto es tan verdadero del derecho soviético, construido sobre los cimientos del pasado ruso, como del derecho americano, con sus raíces en la historia inglesa y de la Europa occidental. Algunas de las diferencias básicas entre ambos tienen su origen en la polaridad existente entre la historia rusa y la historia occidental durante casi un millar de años.
Una mañana de noviembre, Gisèle Pelicot fue llamada a una comisaría y la vida tal como la conocía llegó a su fin. Su marido había sido sorprendido por un guardia de seguridad de un supermercado grabando por debajo de la falda a varias mujeres. En su ordenador aparecieron otras pruebas devastadoras: durante casi una década, había estado drogándola y violándola en secreto, e invitando a desconocidos a su casa para que abusaran de ella. Cuatro años después, él y otros cincuenta hombres fueron llevados a juicio, y el coraje de Gisèle al renunciar a su derecho al anonimato ocupó los titulares en todo el mundo. «La vergüenza debe cambiar de bando», declaró, dando voz y esperanza a millones de personas.
Por primera vez, y con una franqueza y elegancia inquebrantables, Gisèle cuenta toda su historia, partiendo de esa fatídica mañana y reviviendo una infancia difícil, su primer amor, su carrera, la maternidad, la intimidad de su matrimonio antes y después del demoledor descubrimiento y el continuo afán de buscar la felicidad, incluso cuando esta pueda parecer imposible, para reconstruirse. Escritas junto a la premiada periodista y novelista Judith Perrignon, estas luminosas memorias suponen un acontecimiento editorial mundial de enorme profundidad y trascendencia.