El tiempo en que vivimos a menudo se vuelve aburrido, a veces oscuro. Ocurre cuando perdemos de vista lo que es realmente importante. La práctica del cuidado es fundamental para la vida: cuidado de uno mismo, de los demás, de las instituciones, de la naturaleza. Sin cuidado, no puede haber buena vida para el ser humano. Pero en una cultura neoliberal, no se presta la debida atención al cuidado. Cuando las actividades esenciales del cuidado ―las que proporcionan lo que alimenta la vida, las que reparan situaciones difíciles, las que construyen mundos― no reciben el debido reconocimiento, la política se marchita, pierde su capacidad de promover una vida plenamente humana. Es hora de que la política se repiense a sí misma para convertirse en una política del cuidado.
Este parte de una premisa clara: el deseo se ha convertido, en el contexto capitalista, en un mero disparador del consumo y la producción. Pero, ¿en qué consistía desear cuando el capital no configuraba nuestro comportamiento ni nuestras estructuras mentales?
El amor, la pasión, la lucha, el sexo, la libertad… Históricamente, el deseo ha estado más cerca de estos conceptos que del frenético capitalismo. Este libro persigue el concepto del deseo a lo largo de los principales sistemas de pensamiento de nuestra civilización para volver a significar uno de las emociones más atractivas y determinantes para la humanidad. Desde las primeras reflexiones presocráticas y los planteamientos platónicos, hasta las teorías psicoanalíticas y las tesis más contemporáneas; pasando por la ruptura de la filosofía vitalista nietzscheana.
La formulación dialéctica negativa atenta contra la tradición. Ya en Platón, la dialéctica quiere obtener algo positivo mediante el instrumento intelectual de la negación. más tarde, la figura de una negación de la negación designó esto lacónicamente. Este libro querría liberar a la dialéctica de semejante esencia afirmativa, sin disminuir en nada la determinidad. Devanar su paradójico título es una de sus miras. Nueva traducción de una de las referencias absolutas en la producción de Adorno, que en la presente edición está acompañada por La jerga de la autenticidad, según la concepción original del propio autor