Michel Houellebecq se ha ganado una reputación diabólica como agente provocador, pero lo cierto es que produce un deslumbramiento literario como muy pocos han conseguido en los últimos tiempos. Afrontar la obra de este autor descomunal -de los mejores de la literatura francesa de todos los tiempos, y eso es mucho decir- desde su imagen pública o desde los prejuicios personales de cada uno es otro error que se comete con demasiada facilidad. Muchos se aproximan a la obra de Houellebecq sin comprenderla. Sin entender que el planteamiento general del escritor francés es la decadencia del ser humano, en concreto, el individuo de la segunda mitad del siglo XX y el de comienzos del XXI. Lo acusan, por tanto, y lo odian, por los temas que trata: sexo explícito, violencia, machismo, racismo, islamofobia… Pero todos ellos son elementos con los que construye una obra que se interconecta y desemboca en un solo punto: la distopía cercana, próxima, porque mucho de lo que anuncia como apocalíptico ya convive con nosotros. Odiar a Houellebecq y criticarlo es lo sencillo. Lo complejo es prestarle atención y estudiarlo.
Con este libro buscamos seguir las huellas y obsesiones de la narrativa de Ballard, quien se propuso desde muy pronto estudiar las lógicas trágicas que subyacen al avance tecnológico, económico, moral, etc., así como las lógicas de la redención tras el desastre, las formas del paisaje desolado, las visiones de un mundo en descomposición, la estética de lo raro… Su notable influencia en el pensamiento contemporáneo, pero sobre todo en los diferentes movimientos contraculturales, ha provocado que su obra sea considerada una pieza de conversación imprescindible a la hora de pensar el presente.
Un manifiesto político para el siglo de la inteligencia artificial. Con contribuciones de grandes pensadores como Daron Acemoglu, Sam Altman, Marc Andreessen, Mario Draghi, Peter Thiel o Svetlana Tijanóvskaya.
En el escenario: Donald Trump, Vladímir Putin, Xi Jinping. Una fiebre planetaria -y el riesgo real de una explosión global-. El espectáculo impresiona, pero ¿qué ocurre realmente entre bastidores?.
Se está produciendo una transformación profunda del orden mundial. Desde los ideólogos del Kremlin hasta los tecnocésares de Silicon Valley, nuevas élites forjan proyectos imperiales. El poder material e intelectual que se despliega desde la Casa Blanca es colosal, y como suele ocurrir, sus impulsores lo presentan como inevitable.
Pero la virulencia con la que atacan a Europa revela que todavía la perciben como un obstáculo. Y eso significa que no hemos perdido del todo nuestra capacidad de resistencia. Ser conscientes de ello es el primer paso para imaginar una alternativa. Porque el desafío no es solo político: es filosófico y cultural. Y toda resistencia empieza por entender.
El nuevo volumen de El Grand Continent es un manual imprescindible para quienes se niegan a aceptar la 'vasallización feliz' como horizonte.