`Polichinela´ forma parte junto con `Autorretrato en el estudio´ de un conjunto de libros en los que Giorgio Agamben propone una autobiografía intelectual de profunda belleza y sinceridad.Este libro lleva el subtítulo Divertimento para los muchachos, que hace referencia al álbum de ciento cuatro tablas en las cuales Giandomenico Tiepolo, recluido en su villa de Zianigo, como Goya en la Quinta del sordo, ilustra la vida, las aventuras, la muerte y la resurrección de Polichinela. Pero ¿quién es Polichinela? ¿Es un hombre, un demonio o un dios? ¿Qué se oculta bajo su máscara negra, que jamás se quita? ¿Y qué relación existe entre la filosofía y la comedia? Así como Tiepolo al final de su vida, también Agamben parece anudar en la figura enigmática de Polichinela los diferentes hilos de su pensamiento en una suerte de imaginaria autobiografía filosófica. Acaso la comedia no sólo es más antigua y profunda que la tragedia, sino que es incluso más cercana a la filosofía, tan cercana que, como sucede en este libro, parece casi confundirse con ella.
Hace más de cuarenta años, la República Popular China promulgó la política del hijo único. Entre otras muchas consecuencias imprevistas, dio lugar a un enorme desequilibrio de género y a un consecuente y forzoso cambio social protagonizado precisamente por las mujeres, cada vez más presentes y visibles en las universidades y en los más altos niveles profesionales, y más alejadas de las tradiciones que las quieren madres y esposas. Pero, como ha pasado y pasa en Occidente, la ruptura de los moldes patriarcales conlleva sanción y estigma: en China, las mujeres que no desean casarse tienen que vivir con la etiqueta de «desechadas»; y las que sí quieren tienen muy complicado encontrar una pareja dispuesta a respetar su condición de mujer independiente en un país en el que los roles de género no han evolucionado tanto como otros aspectos de la sociedad, y en el que el hombre, en disposición de elegir por una mera cuestión numérica antes que cultural, sigue prefiriendo una mujer sumisa y acorde al modelo tradicional. Combinando la crítica de los ideales paternalistas de China y el relato de las vicisitudes románticas de las protagonistas, Desechadas presenta las historias de cuatro mujeres (y de sus familias) sobre un telón de fondo de coloridas anécdotas, decenas de entrevistas y una rigurosa investigación histórica y demográfica para mostrar cómo las así llamadas «desechadas» son, en realidad, el eje del futuro de China.
Paco de Lucía no nació siendo una estrella. Vivió de joven a veces en las giras, una vida de aventurero. Aprovechó una reyerta en un restaurante en México para echar mano a dos helados con un amigo e irse sin pagar el almuerzo. Pisó muchos camerinos cutres con espejos rotos y olor a humedad, pero lo recordaba como una época de juventud y libertad. Desde ahí, en un abrir y cerrar de ojos, su nombre en la marquesina de un teatro de ópera en cualquier ciudad del mundo era garantía de colgar el "no hay billetes" dos meses antes de la actuación. Alonso Escacena explora la personalidad del guitarrista a través de cientos de anécdotas, al mismo tiempo que analiza las habilidades tanto humanas como técnicas que hicieron posible su ascenso a la categoría de figura mundial destacada. Paco atrae enormemente a las mujeres. Atrae a la gente, se mete en su piel. Esa expresión seria, los ojos cerrados, ese aire de misterio lo hace atractivo para los jóvenes. Tiene una inteligencia superlativa. Ha conocido la fama, pero lo irrita. La necesita, pero le ha robado la paz y la soledad. Puede tocar durante horas. Pero nunca dice: ¡Hoy he tocado bien! Disfruta de las pequeñas cosas. Busca la compañía de gente sencilla, de Bartolo, un perro sin raza ni pedigrí.