¿Cómo pudieron conciliar los cristianos la idea de un dios bueno con la presencia del mal en el mundo?
Inspirado por los gnósticos, Cioran dedicó en este libro páginas magistrales a esta cuestión, así como al conflicto entre politeísmo y monoteísmo, cuyas repercusiones filosóficas y políticas siguen vigentes. También nos brinda inolvidables reflexiones sobre el suicidio y aprovecha una visita a un museo paleontológico para meditar sobre la banalidad de la existencia.
Irónicos y precisos, estos textos exponen el talento de Cioran en toda su adictiva complejidad.
Digámoslo en modo camusiano: el hombre es la fuerza que todo lo crea y la fuente de nuestros valores. Lo que se nos pide es 'ser capaces, como Proust, de ver la realidad con otros ojos que no sean los de las ideas prefijadas'. Creación de sentido y explicación de la realidad. Esta es la tensión de las humanidades, si dejamos que disminuya nos condenamos a la vulgaridad y nos perdemos en la indiferencia, en un momento en que parece que todo es posible y que todo se quema en la pira de la globalización. La cultura no escapa a tres fenómenos capitales: la mercantilización de las relaciones humanas, la mediatización de la sociedad y la individualización -no siempre autonomía- que debilita el vínculo social. En pocas palabras: la dialectica entre poder y libertad es la base sobre la que se articulan la condición humana y, por ende, la convivencia y la dignidad. Vivimos en tiempos nihilistas en que crece la tentación de pensar que no hay límites, que todo es posible.
Simone Weil es, en palabras de Byung-Chul Han, la figura intelectual más brillante del siglo xx. En este ensayo breve y visionario, el filósofo surcoreano reinterpreta la obra de la filósofa francesa como una brújula ética y espiritual para nuestro tiempo. Frente a un mundo dominado por el rendimiento, el consumo y la hiperactividad, Weil —y con ella Han— nos invita a redescubrir el vacío, el silencio, la atención y la trascendencia como formas de vida posibles y necesarias.
Con un tono íntimo y meditativo, Han establece un diálogo entre siete conceptos fundamentales del pensamiento de Weil —atención, descreación, vacío, silencio, belleza, dolor e inactividad— y las heridas contemporáneas: la saturación digital, el individualismo, la pérdida de sentido y el colapso espiritual. A fin de cuentas, Weil nos conduce —nos seduce, dice Han— hacia otra realidad: una vida más libre, más honda, menos sometida al ruido y a la eficiencia.