El origen del libro Misión de la Universidad se halla en una conferencia pronunciada por Ortega el 9 de octubre de 1930 en el Paraninfo de la Universidad Central de Madrid, invitado por la Federación Universitaria Escolar. Como la acústica le impidió desarrollarla íntegramente, decidió publicar las notas preparadas para la conferencia pocos días después, en El Sol, en una serie de siete artículos, entre el 12 de octubre y el 9 de noviembre, con el título que ya mantendría al componerlos en la monografía, publicada en diciembre de ese año por Revista de Occidente. Antepone originalmente a los artículos una dedicatoria a la agrupación estudiantil y las palabras iniciales de su intervención en la Universidad, con título "Temple para la reforma", que incluimos como Anexos a la obra, junto con la parte del manuscrito preparado para la conferencia que es la versión inicial del primer capítulo del libro. Acompañamos su edición con sus ensayos sobre la educación y la pedagogía, escritos entre 1906 y 1953.
La mítica Canaán, la Tierra Prometida, es una región que ha alimentado el imaginario popular occidental desde hace milenios. Situada en el Creciente Fértil, cuna de la civilización mediterránea, se corresponde en la actualidad con los Estados de Israel, Palestina, Jordania, Siria y el Líbano. Durante mucho tiempo, las referencias que se tenían sobre esta tierra y sobre los pueblos que la habitaron eran los textos bíblicos que, carentes de cualquier imparcialidad, hacían referencia al paganismo de sus habitantes, a sus blasfemas acciones y a abominables ritos. Eclipsadas por sus vecinos egipcios y griegos, las ricas e influyentes ciudades-Estado cananeas y fenicias fueron, sin embargo, determinantes en el desarrollo de estas civilizaciones. Este volumen se propone hacerlas revivir de nuevo.
Esta iniciación a la Cristología tiene la finalidad de facilitar a un amplio círculo de personas un mayor conocimiento de la maravillosa riqueza y profundidad del misterio de Cristo: la primera parte analiza su persona en cuanto hombre y en cuanto Dios. La segunda, su obra redentora. La centralidad de Jesucristo en la vida de todo cristiano hace muy conveniente la lectura y estudio de los fundamentos de la Cristología.