El nuevo libro del autor de Homo viator Un apasionante viaje repleto de arte, historia y literatura para todos los enamorados de Italia. Un hombre quiere volver a Roma. Lo hace en bicicleta desde los Alpes, cargado de equipaje. Lleva consigo miedos, ansiedad, problemas familiares: un laberinto que necesita recorrer. No es una huida, sino un encuentro. El viajero aspira a hallar la belleza en la naturaleza y en el arte, a mimetizarse con la historia de los lugares que atraviesa en su recorrido por la Vía Francígena una senda de peregrinación que unió Europa en los siglos oscuros, desde el Gran San Bernardo en la frontera suiza, pasando por el Piamonte, Lombardía, la llanura padana, los Apeninos, la Toscana, hasta la plaza de San Pedro del Vaticano. Días de sol y piedra narra una crisis existencial como motor de un viaje, compuesto a su vez de pequeñas historias que hilvanan la trama.
En el siglo veinte, dos ideas opuestas destacaban en Occidente: las enseñanzas de Jesucristo y la versión de una utopía inspirada por Karl Marx. Ahora, en el siglo veintiuno, estas ideas están extrañamente mezcladas tanto en la cultura como dentro de la Iglesia.
El autor Joe Owen entrega un examen oportuno de cómo el pensamiento marxista ha infiltrado las comunidades de fe modernas. Este manual integral te equipa para reconocer y responder a las maneras sutiles en que las cosmovisiones seculares desafían los fundamentos bíblicos.
Lo que descubrirás:
Herramientas prácticas para pastores, líderes y creyentes navegando las presiones culturales
Respuestas bíblicas a la teoría crítica de la raza, ideología de género y movimientos de justicia social
Fundamentos teológicos para entender la naturaleza humana, el pecado y la redención por medio de Cristo
Las raíces históricas de cómo la ideología marxista evolucionó de teoría económica a revolución cultural
¿Listo para reclamar la verdad bíblica?
Pese a que muchos así lo consideremos, no es lo mismo emoción que sentimientos. Las emociones son vivencias con rostro (miedo, ira, alegría, tristeza, asco, y sorpresa) y las podemos distinguir físicamente. No se aprenden, forma parte de nuestra herencia biológica y son reconocibles por cualquier persona en cualquier parte del mundo. Un ciego de nacimiento nunca ha visto una expresión de miedo o alegría, pero la expresará de una forma común a todos nosotros. Cuando esas emociones básicas se mezclan, se tramitan en el cerebro, se convierten en sentimientos (amor, fe, orgullo, culpa?). Éstos son menos intensos que las emociones, pero mucho más duraderos.