Tras más de veinte años escuchando con empatía los testimonios -terribles y hermosos- de sus pacientes, el psiquiatra Guillermo Lahera narra en Las palabras de la bestia hermosa, a través del desarrollo de siete casos clínicos, en qué consisten y por qué se producen los principales trastornos mentales y cómo estos definen los aspectos esenciales del ser humano.
Con una prosa tan rigurosa como ágil, que recuerda al mejor Oliver Sacks, Lahera nos descubre un cerebro social, interconectado, narrativo y permeable, una máquina falible de contar historias y de construir la realidad, muy alejada de la idea de simple ordenador biológico o procesador de información. Son los relatos de quienes han pasado por su consulta los que nos revelan sus mecanismos. Y quizá, al llegar a la última página de este libro, algún lector detecte signos de alarma, factores de riesgo y, sobre todo, comprenda que la lucha secreta con la enfermedad mental representa una forma excelsa de humanidad.
En ocasiones, después de la muerte de un autor lo que no publicó en vida nunca verá la luz. Ya sea porque los herederos guardan celosamente sus papeles y archivos digitales, o porque lo encontrado no tiene la relevancia suficiente para convertirse en un futuro libro, o porque el escritor se encargó de destruir todo antes de su muerte, entre tantas otras posibilidades. Ninguna se corresponde con el caso del escritor y artista Édouard Levé. Fallecido en 2007, a la edad de 42 años, dejó en sus archivos un gran número de textos inéditos, tan potentes como perturbadores. Estos escritos, traducidos por primera vez al castellano, reflejan como la bola de discoteca que era uno de sus objetos favoritos la variedad de géneros literarios en los que emergen las obsesiones de Levé: un capítulo de una novela inconclusa que transcurre en Estados Unidos; entradas para un proyecto de diccionario; crónicas de paseos por París; textos autobiográficos; poemas y canciones; breves ensayos.
Todos los seres vivos somos más que habitantes de la Tierra: somos la Tierra, una excrecencia de su estructura y un motor de su evolución. La vida y el medio ambiente han transformado un fragmento de roca en órbita en un oasis cósmico: un planeta que respira, metaboliza y regula su clima.
Ferris Jabr nos sorprende con una nueva visión de la Tierra que emerge de las últimas investigaciones científicas. En ella, los bosques arrojan agua, polen y bacterias para convocar la lluvia; los animales gigantes diseñan los mismos paisajes por los que deambulan; los microbios mastican la roca y dan forma a los continentes; y el plancton microscópico renueva el aire y los mares.
El nacimiento de la Tierra es un viaje estimulante por el funcionamiento oculto de nuestra sinfonía planetaria -sus intérpretes, sus instrumentos y la música de la vida que emerge. Pero también una invitación a repensar el tipo de planeta que queremos dejar a nuestros descendientes.