Nacido en Alcalá de Henares, en 1547, aquel que andando el tiempo fue nuestro escritor universal padeció y gozó como soldado curtido, cautivo mental y físico y accidentado comisario de la Corona, esposo, encarnación de la imaginación y de la permanente resurrección de sí mismo. El intento de escribir su vida ha hecho llenar con ríos de tinta, más con leyendas y literatura que con hechos documentados, sus varias vidas. Sin embargo, Alfredo Alvar Ezquerra rastrea en archivos públicos y privados para ofrecernos esta monumental investigación y contar con rigor la vida del hombre, Miguel de Cervantes, que fue a la sazón el escritor de El Quijote. En las páginas que tienes entre tus manos, sale a la luz un Cervantes que no fue siempre pobre y hasta vivió holgadamente en muchas etapas gracias a su talento para las finanzas. Un manco de Lepanto que nunca abandonó a su esposa, en la que siempre confió. Un escritor que mintió, o dijo verdades a medias, en muchas declaraciones.
Elvira Roca acomete con rigor en este volumen la cuestión de delimitar las ideas de imperio, leyenda negra e imperiofobia. De esta manera podemos entender qué tienen en común los imperios y las leyendas negras que irremediablemente van unidas a ellos, cómo surgen creadas por intelectuales ligados a poderes locales y cómo los mismos imperios las asumen. El orgullo, la hybris, la envidia, no son ajenos a la dinámica imperial. La autora se ocupa de la imperiofobia en los casos de Roma, los Estados Unidos y Rusia para analizar con más profundidad y mejor perspectiva el Imperio español. El lector descubrirá cómo el relato actual de la historia de España y de Europa se sustenta en ideas basadas más en sentimientos nacidos de la propaganda que en hechos reales.
Roca Barea investiga las causas de la perdurabilidad de la hispanofobia, que, como ha probado su uso consciente y deliberado en la crisis de deuda, sigue resultando rentable a más de un país. Es sabido por todos que el conocimiento de la historia es la mejor manera de comprender el presente y plantearse el futuro.
A principios del siglo xx, nuevos movimientos espirituales como la teosofía, difundida por Helena Blavatsky o Annie Besant, entre otras figuras, y la antroposofía de Rudolf Steiner, con su búsqueda de un lenguaje capaz de expresar una realidad metafísica, inspiraron no sólo a conocidos pioneros del arte abstracto, como Kandinsky, Mondrian o Malévich, sino también a ciertas mujeres solitarias, imbuidas de un rico mundo interior, como Georgiana Houghton o Hilma af Klint. La presente antología -basada en un seminario celebrado en el Museo Guggenheim de Nueva York en octubre del 2018- examina en detalle este sugestivo fenómeno cultural a través de la fascinante figura de Hilma af Klint, cuya obra pictórica ha acaparado un asombroso interés internacional más de cien años después de su creación.