El relato de cómo las potencias coloniales europeas negociaron y se repartieron África trazando fronteras ajenas a las etnias preexistentes.
Las fronteras africanas establecidas a finales del siglo XIX destacan no solo por ser “artificiales”, sino sobre todo porque su creación es anterior a la de los estados que delimitan. Las potencias coloniales europeas invadieron el continente y acordaron repartírselo en la Conferencia de Berlín (1884-1885), pero lo que no deja de sorprender es que aquellas fronteras que nada tenían que ver con las etnias africanas anteriores se mantuvieran tras la descolonización. La explotación de los recursos naturales (diamantes, oro, petróleo, coltán…) y los conflictos que alimenta también se han mantenido; son conocidas sus consecuencias en países como Angola, Liberia, Sierra Leona, Sudán del Sur, Nigeria o la República Democrática del Congo. Ante el pesado lastre de la herencia colonial, junto con otros factores, cobra relevancia la idea que Mbuyi Kabunda recuerda en el prólogo: “África debe abandonar la lógica de economías rentistas o extractivas que ayer justificaron la colonización y hoy el acaparamiento de sus tierras para empezar a producir para África y para los africanos”.
Por cada persona visiblemente autista que conoces, hay innumerables personas autistas «enmascaradas» que pasan por neurotípicas. El enmascaramiento es un mecanismo de afrontamiento común con el que ocultan sus rasgos identificables, se esfuerzan por amoldarse a las normas y, para no desentonar socialmente, adoptan una personalidad superficial a expensas de su salud mental.
En El autismo sin máscara, el doctor Devon Price comparte su experiencia personal de enmascaramiento, y combina investigaciones de las ciencias sociales, datos históricos y perfiles personales para contar la historia de la neurodivergencia.
El autismo es fuente inagotable de singularidad y belleza, pero, por desgracia, vivir en un planeta neurotípico puede hacer que sea también motivo de marginación e inmenso dolor. La mayoría de los autistas enmascarados forcejean consigo mismos y con el mundo durante décadas antes de descubrir quiénes son realmente.
Es hora de que haya una mayor aceptación pública de las diferencias y una verdadera adaptación a ellas. Acoger la neurodiversidad en nuestras sociedades hará que todos recojamos los frutos del inconformismo y de aprender a vivir con autenticidad.
La educación refleja el modelo de individuo y sociedad al que aspiramos. Así, las cuestiones educativas se sitúan en el centro de la batalla cultural que caracteriza nuestro tiempo, pues se utilizan para preservar intereses y privilegios económicos, religiosos y partidistas. Pero determinados sectores sociales y medios de comunicación avivan el ruido y la confusión, lo que conduce a conclusiones rápidas, simples y falaces, en lugar de a una discusión fundamentada. Rogero y Turienzo revisan críticamente buena parte de lo que nos han contado sobre la educación española y no se sostiene desde las investigaciones y la argumentación rigurosa, cuestionando la veracidad de varios mitos, falsedades o prejuicios sobre el sistema educativo español —educafakes—. El libro se compone de seis bloques que abordan el modo en que evaluamos la educación española, las opiniones habituales sobre la igualdad de oportunidades, la relación entre el esfuerzo y las trayectorias académicas y laborales, el modo en que nuestro sistema educativo distribuye y selecciona al alumnado, la espinosa relación entre educación y política, el funcionamiento y alcance de las políticas educativas en nuestro país, y ciertas premisas sobre la financiación del sistema educativo.