«Todo cambia, en efecto, pero raramente a mejor.» El gran ensayista rumano, en estado puro.
Emil Cioran nos invita a reflexionar en este ensayo sobre la ineptitud humana para la felicidad y nuestra incapacidad para soportarla. El relato bíblico del Génesis dejó las cosas claras desde el principio: al desobedecer el mandato divino, al preferir la sabiduría a la inmortalidad, sellamos nuestro destino como seres errantes, en busca de un Paraíso perdido al que, de todas formas no podríamos adaptarnos si alguna vez diéramos con él. A lo largo de estas páginas, el célebre ensayista rumano se pregunta si la inocencia es el estado natural del ser humano, y el dolor, condición de la sabiduría. La respuesta, paradójica, sorprendente, es una muestra más del sarcasmo y la lucidez extrema de este maestro del pensamiento.
Hay cosas que nunca desaparecen. Entre ellas se cuenta la violencia. Su forma de aparición varia según la constelación social. En la actualidad, la violencia ha mutado de visible en invisible, de frontal en viral, de directa en mediada, de real en virtual, de física en psíquica, de negativa en positiva, y se retira a espacios subcomunicativos y neuronales, de manera que puede dar la impresión de que ha desaparecido. Pero la violencia se mantiene constante. Simplemente se traslada al interior. La decapitación en la sociedad de la soberanía, la deformación en la sociedad disciplinaria y la depresión en la sociedad del rendimiento son estadios de la transformación topológica de la violencia. En este ensayo, Han profundiza su análisis de la sociedad del cansancio y de la transparencia, buscando sacar a la luz las nuevas formas de violencia que se ocultan tras el exceso de positividad.
No es fácil identificar a un perverso narcisista en la vida real, cuando está cerca y se trata del padre, la pareja o el superior jerárquico. E incluso en caso de identificarlo, contrarrestarlo y deshacerse de él o ayudarlo es siempre una ardua tarea.En este libro, superéxito de ventas en francés, Jean-Charles Bouchoux describe la personalidad perversa narcisista a través de su funcionamiento cotidiano: la comunicación paradójica, la negación de la realidad, la culpabilización del otro, la creación de un vínculo de dependencia, y un largo etcétera. Apoyándose en casos reales y concretos, Bouchoux analiza los orígenes de la perversión, que se remontan a la infancia, y ofrece pistas seguras para que las víctimas logren contrarrestar las tentativas de control y manipulación de sus perversos.