Opus dei, «obra de Dios» es la definición de la liturgia según la doctrina de la Iglesia católica. A primera vista, se refiere al ejercicio del ministerio sacerdotal separado de la praxis que gobierna las otras esferas de la vida. Pero se trata de una separación sólo aparente que encierra un arcano. Es en ello en lo que se centra la investigación arqueológica de Giorgio Agamben. Un modo de filosofar que sabe como ningún otro iluminar, en los conceptos más comunes, huellas escondidas, reveladoras de filiaciones insospechadas. Llegar a la esencia del «misterio del ministerio» significa entonces descubrir, tras haber vuelto a recorrer el proceso de elaboración teológica que se remonta al cristianismo primitivo, la importancia inmensa del officium -el término latino para «liturgia»-en la concepción misma de la modernidad en Occidente. La idea del ser, la ética, la política y la economía no tienen más paradigma que el del officium. Del funcionario al militante, la acción humana se ha configurado según el modelo de proceder del sacerdote, en el cual lo que es el hombre se reduce a lo que el hombre debe hacer. Una estrategia en la que el pensamiento sismográfico de Agamben registra las primeras fisuras.
Compuesta entre el 330 y el 323 a.C., la "Política" se puede considerar en lo esencial como una de las últimas obras de Aristóteles (384-322 a.C.). En ella, el que fuera preceptor de Alejandro Magno y discípulo de Platón se erige en defensor de la "polis" tomando en consideración sus posibilidades históricas y sus grandes realizaciones civilizadoras. Frente al desarraigo y el exacerbado individualismo dominantes en la Grecia de la época, y contra los que creen en el buen salvaje, Aristóteles hace hincapié en el carácter social del hombre -definido como «animal cívico»- y en el fundamento natural de la ciudad -anterior por naturaleza a la familia y aun a cada individuo-, valorándolos como un logro insuperable de la civilización griega frente a las rudas formaciones políticas de las tribus bárbaras.
¿Cómo se convirtió el minimalismo en una tendencia decorativa? ¿En qué momento los uniformes obreros empezaron a despacharse como artículos de moda? ¿Puedes ser cool con una camiseta blanca y unos pantalones vaqueros, independientemente de la marca? ¿Qué es, en definitiva, el buen gusto y quién lo define?
Apoyándose en la filosofía, la sociología, la estética teórica, citando algunos capítulos de Frasier o Los Soprano, o describiendo los interiorismos de las casas de Donald Trump y Kim Kardashian, la periodista británica Nathalie Olah investiga sobre las superficiales líneas que separan el buen y el Mal gusto. La suya es una crítica mordaz a las élites que operan en la sombra, construyendo ideas dinámicas y excluyentes de lo que está de moda (y lo que no). Y a la importancia capital que le damos al ‘estatus’ que nos proporciona formar parte de ese selecto grupo de connosieurs.
¿Quién mueve realmente los hilos de este intangible (en las cadenas de ropa de gran consumo, en los despachos de los líderes políticos, en los impecables rostros de las estrellas del cine y en el interior de los restaurantes de postín) y cómo se estetiza y revaloriza la escasez —otra macabra invención del capitalismo— para crear una falsa jerarquía de la virtud centrada en el consumismo?