A diferencia del mero conocimiento, la experiencia del contenido del conocimiento revelado consiste en que Dios llama al hombre. Mediante esta experiencia de ser llamados se dan los contenidos esenciales del conocimiento revelado » (Eric Voegelin). «Hay que asumir que algo que viene de Dios le ocurre al hombre. Pero ese acontecimiento no es necesario entenderlo como llamada o interpelación; ésa es una interpretación posible, cuya aceptación se basa, por tanto, en la fe y no en el conocimiento» (Leo Strauss). Eric Voegelin (1901-1985) y Leo Strauss (1899- 1973) representan dos vertientes extraordinariamente influyentes del pensamiento político contemporáneo. La correspondencia que mantuvieron entre 1934 y 1964 pone de relieve el drama del pensamiento conservador europeo enfrentado a la desaparición de su entorno material y a la necesidad de alinearse a favor de la democracia. Émigrés en la tierra de nadie americana, Voegelin y Strauss contrapusieron sus propias aspiraciones al orden revelado y al derecho natural.
La Escuela de Frankfurt protagonizó uno de los intentos más ambiciosos de renovación del marxismo como instrumento de análisis de las formas de dominación en las sociedades contemporáneas. Sus ideas no solo inspiraron el clima filosófico y cultural que animó las jornadas revolucionarias de mayo del 68, sino que también dejaron una huella indeleble en la configuración teórica de la Nueva Izquierda. En este libro, un clásico sobre el género en Italia, el profesor Giuseppe Bedeschi reconstruye de forma magistral la trayectoria intelectual de la Escuela de Frankfurt a través de sus representantes -Adorno, Horkheimer, Benjamin, Marcuse o Fromm- y sus principales aportaciones teóricas a la historia del marxismo occidental. Traducción de Manuel Cuesta
En Aguafuertes, Jesús del Campo pinta una colorida estampa del Barroco, un tiempo en que el aire olía a pólvora y los mares a especias. Cada una de estas extraordinarias viñetas—de tono costumbrista pero trazadas con la finura del historiador—nos trasladan a una época cuyos afanes y violencias no fueron obstáculo para el erotismo y el amor, y en cuyas batallas e intrigas se intuye la eterna «danza de los mortales en los caminos tramposos de la vida». Campesinos, exploradores, músicos errantes, soldados, comerciantes, espías y nobles de vida ociosa ofrecen en este relato caleidoscópico una imagen de lo humano con todos sus claroscuros.