Un libro polémico que ha de irritar a muchos porque la sinceridad no gusta a quienes están acostumbrados al discurso «políticamente correcto», es decir, a la realidad maquillada, a la verdad silenciada y al elogio ritual. Un libro dirigido a los que padecen por la Injusticia disfrazada de Justicia y a quienes buscan lo que hay detrás de las leyes hipócritas, de las palabras altisonantes y de las ideologías hueras. Alejandro Nieto, después de haber analizado implacablemente en otro ensayo lo que es la realidad de la Justicia y la Ley, se concentra ahora en el Poder Judicial demostrando que no es un Poder constitucional, desde el momento en que está subordinado al Poder político, que sus miembros, diga lo que diga la Constitución, no son independientes ni responsables y, por otro lado, que la organización judicial en su conjunto no es sino un mero servicio público, el de la Administración de Justicia, que más que administración es desgobierno. La prensa informa diariamente de los desastres de esta Administración –de sus retrasos, de sus costes, de sus disparates- y de su sumisión al gobierno a través de un Consejo General del Poder Judicial descaradamente manipulado por los partidos políticos. Todos estos hechos son bien conocidos y lo que faltaba era relacionarlos en un síndrome global que aquí se llama el desgobierno judicial.
Este análisis desvela cómo el conocimiento fue la herramienta ideológica y práctica más potente del trono. La corte desempeña así su rol como institución cultural y los intelectuales el suyo, como agentes de propaganda que legitimaron el poder real mediante el saber.
Carlomagno será el arquetipo del Rex praedicator que “creó Europa con espadas y libros”. Enrique I Beauclerc y Roger II de Sicilia impulsaron la realeza administrativa y la burocracia centralizada. Federico II desarrolló un mecenazgo científico y Alfonso X el Sabio exigió la sabiduría como requisito indispensable del poder.
Rodríguez de la Peña ofrece en esta ocasión una obra fundamental para entender la verdadera naturaleza de la autoridad medieval, y cómo el ideal del gobierno sapiencial cristiano y su corolario, el uso razonable del poder va asentándose en las diversas cortes. Brinda así una lectura esencial para quienes deseen comprender las raíces medievales del proceso cultural que dio lugar al Estado moderno.
Una investigación definitiva sobre el nacionalismo que disecciona los patrones y las dinámicas que lo han convertido en un fenómeno mundial en auge.
El historiador Eric Storm arroja luz sobre los movimientos nacionalistas contemporáneos explorando su evolución global, desde el auge en el siglo XVIII hasta el resurgimiento de las ideas nacionalistas en la actualidad. El nacimiento del Estado nación otorgó derechos de ciudadanía a algunos excluyendo a una multitud de "otros", mientras sus ideas se expandieron a través de la política y la cultura. Storm muestra cómo el nacionalismo ha calado en todos los ámbitos de la sociedad, mapeando su difusión a través de la prensa, la televisión o las redes sociales. Al rastrear estas tendencias en diferentes países, se demuestra que los momentos determinantes de este fenómeno se han producido de forma global. Esta tendencia ideológica ha impactado en la nacionalización tanto de la cultura como de otros sectores importantes como la diplomacia o el ejército, siendo decisiva a lo largo de los siglos en la trasformación tanto de la geopolítica como la vida cotidiana de la gente.