«Para Simone Weil, la acción política, incluso la acción revolucionaria, debe ser concebida como una acción metódica y racional -lo que equivale para ella a una forma de trabajo- en la que hay que esforzarse por evitar, en la medida de lo posible, que se desaten las pulsiones irracionales y la violencia. La verdadera revolución es un himno a la vida, una manera de respetar al ser humano poniendo remedio a la explotación, a la opresión y a la injusticia, ahí donde se manifiesten. Si el fin de la revolución se autonomiza, es decir, si la revolución se torna un fin en sí, dejando de ser un medio para mejorar la vida humana, termina perdiendo su significado». (Del prólogo de Cristina Basili) Traducción de Íñigo Sánchez-Paños y Elena M. Cano
La defensa de la Revolución francesa que llevó a cabo Robespierre sigue siendo una de las justificaciones más poderosas y desconcertantes de la violencia política jamás escritas. Sus reflexiones tienen una resonancia extraordinaria en la actualidad, pues nuestro momento histórico se inauguró con el acto terrorista de 2001 contra las Torres Gemelas.
Sin embargo, y a pesar de que el discurso del terrorismo horroriza a la sociedad presente, la Revolución francesa se celebra como el acontecimiento que dio origen a una nación construida sobre los principios de «libertad, igualdad y fraternidad». Pero ¿cómo deberíamos abordar la reivindicación del terror revolucionario sin aceptar el terrorismo presente o viceversa? Žižek recorre estas contradicciones y paradojas en un brillante comentario de estos textos de Robespierre que arrojan una nueva luz para comprender el mundo contemporáneo.
Una cenicienta… ¡hasta su irresistible seducción!
Para Ruby Clarkson, un fastuoso baile de máscaras era la oportunidad perfecta para olvidar su tímida inocencia y convertirse en alguien distinto por una noche. ¡Se quedó petrificada cuando el multimillonario Sam Ventura la sacó de la pista de baile para cautivarla con una seducción anónima cargada de magia apasionada! Pero, cuando Ruby se dio cuenta de que su héroe de incógnito era su nuevo jefe y que estaban atrapados juntos durante todo un fin de semana, las caricias prohibidas de Sam fueron lo bastante poderosas como para desarmar a Ruby para siempre…