El exitoso autor y pastor, Miguel Núñez, procura traer entendimiento acerca de la lucha entre los deseos de la carne y los deseos del Espíritu, descrita por Pablo en Gálatas 5:17.
El cristiano vive en medio de una batalla espiritual de tal magnitud que muchas veces su vida luce como si aún no hubiese conocido a Cristo, a pesar de vivir continuamente deseando una vida que agrade al Señor. En su empeño por lograr esto, el creyente prueba múltiples caminos, todos los cuales terminan en fracaso o desaliento. Al principio, el cristiano subestima la intensidad de la lucha y, por consiguiente, hace intentos de obtener la victoria conforme a su propia sabiduría, no sabiendo que sus esfuerzos, aunque bien intencionados, están siendo hechos en la carne y, por tanto, carecen del poder para lograrlo.
Por el poder del Espíritu, procura traer entendimiento acerca de la lucha entre los deseos de la carne y los deseos del Espíritu, descrita por Pablo en Gálatas 5:17. Núñez nos muestra bíblicamente cómo la mejor estrategia para lograr terminar bien es rindiendo nuestras vidas al Espíritu de Dios para que Él desarrolle el fruto del Espíritu en nosotros y así vivir bajo Su control. Esto explica por qué Cristo dijo: “Mi yugo es fácil y mi carga ligera”, que no parece ser la manera como la mayoría de los cristianos caracterizarían la vida cristiana.
Las «noloharébienistas» son aquellas mujeres capaces, preparadas y talentosas que, si pudieran elegir un superpoder, escogerían el de la invisibilidad. Ellas son sus peores enemigas. Dudan de sus conocimientos, están convencidas de que cualquier persona lo puede hacer mejor, imaginan el infierno como un lugar en el que hay que hablar delante de una audiencia numerosa. ¿Eres una de ellas? Si cada vez que alguien te habla del síndrome de la impostora te sientes reflejada, si crees que tienes una tara, este es tu libro.
No lo haré bien nos saca del armario y nos invita a enfadarnos juntas recorriendo todos los lugares y circunstancias en las que, desde bien pequeñas, hemos aprendido a sabotearnos. Aquí nadie te enseñará a sacudirte el monstruo de la impostura, pero se te ofrece algo mejor: una buena dosis de rabia y unas gafas de aumento.
El espejo y el oráculo ofrece, en un lenguaje accesible, una visión exhaustiva de la estética de Schopenhauer. La obra sitúa al filósofo en el contexto intelectual de su momento, de modo que pueda comprenderse su singularidad como pensador de la belleza y de lo terrible.
A continuación, el libro se desplaza desde “la filosofía del espejo” al lugar opuesto. Tras dejar atrás la juventud, Schopenhauer desarrolló una “filosofía del oráculo”, de vocación activa, para comerciar con el mundo en las disputas sociales, en la pugna por el prestigio burgués y en la satisfacción de necesidades. Esta segunda sección oracular versa sobre temas como la astucia, la dialéctica, el honor, la vanidad, la vejez o la amistad, que no siempre han sido atendidos por los intérpretes.