Generalmente, se entiende por terrorismo la voluntad deliberada de sembrar el terror golpeando a la población desarmada considerada enemiga. Sin embargo, Francesco Benigno cuestiona este enfoque recurriendo a la historia. De hecho, la producción de "terror" no ha sido históricamente la única dimensión del "terrorismo" y, de esta manera, puede entenderse mejor como la construcción de un evento sensacional, capaz de despertar a las masas de su letargo político, lo que los anarquistas llamaron "propaganda con el hecho". Al mismo tiempo, la historia nos enseña que el terrorismo es también una técnica de guerra utilizada en tiempos de paz, la continuación de la política con medios explosivos. La finalidad del gesto terrorista es, en otras palabras, perfilar, a través de una imagen polarizada en el eje nosotros-ellos, el escenario de una guerra, definida en términos absolutos como el choque entre el bien y el mal. El autor de este libro da cuerpo y sustancia de manera brillante a esta tesis historiográfica, conduciendo al lector por épocas muy diferentes: del Terror de la Revolución Francesa a las bombas anarquistas, del populismo ruso a la Guerra Fría, de los años del plomo en Italia a los atentados del 11 de septiembre.
Ralph Waldo Emerson fue en su tiempo y será por siempre una fuente de inspiración infinita. Adalid de la autoconfianza y de la adopción de un sentido de felicidad moral, es ejemplo inigualable de fraternidad y humanismo. Todo ello se percibe leyendo su monumental diario y su libro Naturaleza, manifiesto del trascendentalismo, su ponencia «El escolar americano», pionera en unos Estados Unidos en proceso de forjarse una cultura propia, y su discurso en la Facultad de Teología de Harvard en el que criticó la religión institucionalizada.
Esta conducta valiente y su filosofía optimista atraviesan, de forma vívida y emocionante, Ojos llenos de alegría, un ensayo en el que Toni Montesinos aborda la vida y obra del considerado fundador de las letras norteamericanas, que tanto influyó en autores como Henry David Thoreau, Walt Whitman o Louisa May Alcott. Un hombre heroico y familiar, que una época marcada por la política, la esclavitud y la guerra, se comprometió con la búsqueda intuitiva de la verdad, servir al prójimo y hallar lo divino por doquier y en el interior de cada ser humano.
¿Qué ha ocurrido para que la libertad se haya convertido en un eslogan de la derecha y para que la obediencia parezca ser un valor de la izquierda? ¿No habrá detrás de este curioso desplazamiento ideológico una concepción diferente de la libertad en una sociedad democrática? Tomando como hilo conductor la idea de libertad, este libro analiza el futuro de la democracia y los nuevos paisajes ideológicos, ofrece algunas claves para entender el comportamiento de sus actores, se pregunta qué dimensiones de la sociedad debemos democratizar y cómo afrontar las crisis a las que nos enfrentamos.
Quien en nombre de su derecho a hacer lo que le dé la gana no interioriza el impacto que sus acciones pueden tener sobre otros termina contribuyendo a construir una sociedad en la que muchos verán reducidas las posibilidades de hacer lo que les dé la gana. Al cuidar lo común no estamos rindiéndonos a una estructura neutra o ajena, sino a algo de lo que se nutre nuestra libertad personal. Jon Elster, uno de los más destacados pensadores republicanos, glosaba la figura de Ulises dejándose atar para no sucumbir a los cantos de las sirenas. Nos recordaba así que muchas veces la mejor manera de preservar la libertad es atarse, no tanto para respetar la de los demás, sino para protegerse de las torpezas que podría uno cometer si llama libertad a cualquier cosa. El actual contrato social, sostiene Daniel Innerarity en estas páginas, está demandando una autolimitación de la libertad personal para asegurar la supervivencia de la humanidad en el planeta.