DIOS PADRE, HIJO Y ESPIRITU SANTO Este libro le ayudará a ver y entender a Dios desde cada una de las perspectivas de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.¿Cuánto sabemos acerca de la Trinidad? La Biblia es una fuente inagotable que permite adentrarnos en temas como este, que tanto nos inspiran a vivir como verdaderos cristianos. Sin embargo, no siempre estamos preparados. Si ese es su caso, emprenda un viaje a través de la Biblia mediante Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. De manera sencilla y práctica, Cho nos lleva a profundizar en lo que significa para nosotros Dios el Padre, quien con su misericordia infinita preparó el camino de la redención a través de Jesucristo; Dios el Hijo, que entregó su vida en rescate por todos y que, al marchar a los cielos, no nos dejó solos, sino que nos dejó la presencia poderosa del Espíritu Santo.
¿CÓMO EXPLICAR UN AMOR QUE NO TIENE EXPLICACIÓN?¿Qué sucederá si dejas que este amor conmueva tu corazón?Descubra al Dios que siempre ha deseado encontrar: un Padre que le ama y que está comprometido con su mayor felicidad.En su mundo que llora por ser amado, ¿ha sido impactado por el amor de Dios? En su interior, ¿aún lo ve como una figura autoritaria que demanda que se haga todo de forma correcta o ha vislumbrado a su Padre celestial como realmente está, sonriéndole con gozo indescriptible? John Ortberg descorre las cortinas que cubren este concepto erróneo para revelar lo que siempre usted ha esperado y lo que siempre ha sabido que es verdad: El amor de Dios es un amor que va más allá de la razón. Y está esperando para fluir a su vida con una gracia que puede transformarle a usted y a los que le rodean.
¿Te has preguntado alguna vez si tienes demasiados tropiezos para que Dios utilice a alguien como tú? Si te puede beneficiar una historia de la gracia y la devoción incesante, indoblegable e inquebrantable de Dios, entonces la historia de Jacob es justo lo que necesitas.
Dios nunca se da por vencido contigo es para los luchadores entre nosotros y para los ineptos que llevamos dentro. Para los que somos en parte santos y en parte sinvergüenzas. Tenemos buenas intenciones, pero ¿lo hacemos bien? Bueno, no siempre. Tenemos avances, sin duda, pero también fracasos, a menudo en la misma hora. No necesitamos que nos los recuerden. No los hemos olvidado. Sin embargo, podríamos usar un curso de actualización sobre el plan perfecto de Dios para utilizar a personas imperfectas.
Y nadie es más adecuado para la tarea que Jacob, el patriarca que se portó mal. Era menos un prodigio y más un pródigo. Fuerte en inteligencia. Con poca conciencia. Dios utilizó a Jacob porque eligió utilizar a Jacob. Y punto. ¿La palabra para tal devoción? Gracia. La gracia vino tras Jacob. La gracia lo encontró en el desierto. La gracia lo protegió en el exilio. La gracia le hizo caer al suelo y le bendijo. La gracia lo llevó a su casa en Canaán. La historia de Jacob nos invita a creer en un Dios que se queda con los indignos y los que no alcanzan el éxito hasta que estamos a salvo en casa.