A principio de los años treinta, los comunistas ortodoxos tomaron erróneamente a Weil por «trotskista». Sintió aprecio por el hombre, incluso cierta admiración, pero rechazaba el fondo de su idea de revolución, sus análisis y sus estrategias políticas. El desacuerdo se manifiesta, además, en lo referente a la situación de Alemania en 1933 y especialmente frente a la ambigu¨edad de los socialdemócratas y la pasividad de los comunistas ante el ascenso del nazismo. Al contrario que Trotski, Weil sospechó que el establecimiento de los nazis en el poder sería duradero. Por lo demás, como es sabido, tampoco se hacía ilusiones respecto a la naturaleza totalitaria del régimen bolchevique. Por todo ello, los textos que componen este breve volumen aportan matices necesarios para comprender la esencial vocación política del pensamiento de Simone Weil.
«No deberíamos subestimar estos movimientos por su ínfimo nivel intelectual ni por su falta de teorización. Sería una enorme falta de visión política pensar por eso que no van a tener éxito.»
Veinte años después del final de la Segunda Guerra Mundial, el NPD, un partido neonazi alemán, obtuvo un éxito sorprendente en las urnas. En ese contexto, Theodor W. Adorno dio una conferencia en la Universidad de Viena, invitado por la Asociación de Estudiantes Socialistas de Austria. Desde nuestra encrucijada actual, el interés de esta charla es mucho más que histórico.
En ella analizó los objetivos, recursos y tácticas del nuevo radicalismo de derechas de su época. Contrastándolo con el "viejo" fascismo nazi, analizó las razones para semejante recepción positiva. Este libro de Adorno es como un mensaje en una botella lanzado cincuenta años atrás cuya lectura tiene un inestimable valor en nuestro presente.
Este libro es una gallarda reivindicación de España y de sus métodos de colonización en el Nuevo Mundo. Avalora y encarece esta reivindicación el ser obra espontánea, desinteresada, y por ende imparcial, de un ilustrado escritor norteamericano, y fruto de sus estudios, investigaciones y concienzudos juicios. Basta leer el prefacio de su libro para poder apreciar el móvil que le impulsó a escribirlo y la sinceridad y entusiasmo que puso en su labor: «Porque creo que todo joven sajónamericano ama la justicia y admira el heroísmo tanto como yo, me he decidido a escribir este libro. La razón de que no hayamos hecho justicia a los exploradores españoles es sencillamente porque hemos sido mal informados.