Por qué están los hombres cabreados? Michael Kimmel, uno de los más prestigiosos sociólogos a nivel mundial en estudios sobre la masculinidad, se hizo esta pregunta en el año 2013. Para responder a ella, decidió pasar cientos de horas en compañía de estos Angry White Men: desde activistas por los derechos de los hombres, pasando por supremacistas blancos, estudiantes o, sencillamente, trabajadores de a pie. Lo que detectó fue toda una serie de cambios sísmicos de raíz económica, social, política y cultural, que ha dejado a muchos hombres, todavía anclados en una idea obsoleta de masculinidad, con una sensación de confusión, traición y finalmente ira. Fruto de sus análisis, el autor acuña la expresión «derechos agraviados» para referirse a la privación de unos beneficios que estos hombres —blancos— cabreados creen poseer por el mero hecho de ser.
Tu vida es la manifestación de la respuesta de Dios para el tiempo y el lugar donde te encuentras.
Todos tus días fueron puestos en la agenda de Dios y se asignó a tu vida un número de días coherente con la misión para la cual te diseñó. Por lo tanto, eres un diseño pensado y un propósito manifestado cuya autoría pertenece completamente a Dios.
El autor de tu vida quiere que vivas de forma efectiva y cumplas con todo lo que plasmó en su libro acerca de ti. En este escrito, la Pastora Yesenia Then, quien se basa en principios bíblicos, nos ayuda a en- tender lo que Dios escribió de nosotros y nos da poderosas instruc- ciones sobre cómo hacer que tal escrito se manifieste a cabalidad en nuestras vidas.
Plutarco fundó en su ciudad natal un espacio de debate y discusión, a imagen y semejanza de la célebre Academia de Platón, de donde surgieron las tres obras aquí reunidas: «Cómo sacar provecho de los enemigos», «Cómo distinguir a un adulador» y «Sobre la abundancia de amigos». En ellas el filósofo nos enseña a escuchar a los adversarios –hábiles detectores de nuestras debilidades– y a desconfiar de nuestro amor propio –el defecto más útil para los aduladores–, pues solo así sabremos distinguir la verdadera amistad: aquella en la que encontraremos virtud en la honestidad y deleite en el diálogo.
Un bien exquisito que exige espacio, tiempo y cuidado.
«El hombre inteligente saca provecho incluso de los que difieren de él, pues es imposible vivir sin enemigos».