En su nuevo libro, Max Hastings se centra en la crisis de los misiles de Cuba, los trece días de octubre de 1962 que mantuvieron el mundo al borde del abismo nuclear. Hace una nueva aproximación a este momento histórico desde los distintos puntos de vista de líderes nacionales, oficiales rusos, campesinos cubanos, pilotos estadounidenses y desarmadores británicos, a la vez que aporta entrevistas con testigos visuales, documentos de archivo y diarios, grabaciones en cinta de la Casa Blanca, para ofrecer un retrato aproximado de la guerra fría en la Cuba de Fidel Castro, la URSS de Nikita Jrushchov y los Estados Unidos de Kennedy.
Más allá de la historia militar y de la confrontación, Hastings profundiza en las causas de fondo que propiciaron el conflicto, desde la situación de la Cuba aliada de Estados Unidos bajo el mando de Batista hasta el régimen de extrema hostilidad hacia los americanos de Castro, pasando por el sentimiento de debilidad de los soviéticos ante los americanos después de la segunda guerra mundial y su necesidad de reafirmación en el pulso de la guerra fría.
Jerusalén es, a la vez, la capital de un poder político, objetivo de mil batallas, conquistas y destrucciones a lo largo de los siglos, y la ciudad santa de tres religiones: el lugar destinado a ser el escenario del Juicio Final profetizado por el Apocalipsis. Simon Sebag Montefiore ha logrado el prodigio de evocar en estas páginas sus tres mil años de historia, contados a través de las vidas de quienes los protagonizaron, en una nómina que incluye reyes, políticos, conquistadores o profetas, de Salomón a Lawrence de Arabia, pasando por Abraham, Jesús o Mahoma, por Saladino, los cruzados, Suleimán el Magnífico o Winston Churchill, sin olvidar a la infinidad de hombres y mujeres comunes que han vivido, amado, sufrido o luchado en sus calles.
¿Es verdad que Jesús nunca existió como muchos afirman? Y si se acepta su historicidad, ¿cómo sabemos qué fue lo que dijo o hizo verdaderamente? ¿Hay sistemas o métodos para averiguar qué es histórico y qué no en lo que se cuenta de Jesús? ¿Qué valor tienen en general textos, los evangelios, que se nos han transmitido sobre él desde tiempos remotos? O también, ¿cómo se puede obtener algo que se acerque a la verdad de tanto como se ha escrito sobre Jesús, en especial desde la época de la Ilustración? Y por fin, ¿por qué los estudiosos en general parecen rechazar arbitrariamente unos pasajes de los evangelios como «falsos» y aceptan otros como «verdaderos»?