El nacionalsocialismo convirtió el cuerpo en un elemento central de su proyecto político y social. Durante aquel periodo, la imagen y muy especialmente el cine actuó como un instrumento decisivo para moldear identidades individuales y colectivas. En el encuentro entre estética y poder surge la noción de «cuerpo contenido» como clave interpretativa de la simbología nacionalsocialista: un cuerpo disciplinado y ajustado a los principios del régimen.
La visión del cuerpo promovida por el nacionalsocialismo alcanzó su expresión más influyente en la obra cinematográfica de Leni Riefenstahl, en particular en sus películas El triunfo de la voluntad y Olimpiada. Sus innovaciones formales y narrativas contribuyeron a consolidar un «realismo idealista» que no solo dio soporte al imaginario nazi, sino que ha seguido proyectándose, de manera sutil pero persistente, en la estética contemporánea.
«El cine de Leni Riefenstahl no solo documentó un régimen: creó una estética del cuerpo que contribuyó a convertir la ideología en espectáculo». (Nayra Sanz)
La historia definitiva de la Orden del Temple. Jerusalén, 1119. Tras la violencia de la Primera Cruzada, un pequeño grupo de caballeros en busca de redención decide fundar una nueva orden religiosa con el objetivo de proteger a los peregrinos cristianos en sus viajes a Tierra Santa. Desde este humilde origen, los templarios crecerían durante los siguientes dos siglos hasta convertirse en la orden religiosa más rica y poderosa de la cristiandad. Su espectacular final, cuando un rey envidioso los acusó de herejía, blasfemia y orgías, no hizo sino acrecentar su leyenda, que perdura hasta nuestros días. Dan Jones aborda la trepidante historia de la Orden del Temple, entrelazada con las cruzadas en Tierra Santa y en España, y crea con su elegante prosa un retrato fidedigno y vívido de los templarios, desde sus combates ataviados con sus icónicas túnicas blancas con una gran cruz roja, hasta la sofisticada red financiera que tejieron en toda Europa, donde gozaron de notables privilegios y del favor de reyes, nobles, papas y emperadores. Esta es una historia épica de guerra, religión, dinero y poder, cuyo sorprendente desenlace, el famoso viernes 13 de 1312, constituye uno de los momentos más fascinantes de la historia medieval.
El período Sengoku de Japón, conocido como el «período de los Estados Combatientes», fue una época de profunda crisis, guerra constante y cambio social entre los siglos XV y XVII. En esta época, ascendieron al poder samuráis procedentes de la clase militar rural, hombres violentos que se hicieron con el poder en un país asolado por la serie de guerras que llevarían a la unificación de Japón.
En el centro de estos acontecimientos estuvieron Oda Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu. Danny Chaplin entrelaza por primera vez los relatos épicos de estas tres figuras clave en un volumen imprescindible que abarca todo el período Sengoku. Acompañaremos a estos grandes guerreros en sus batallas más importantes, desde Okehazama hasta los dos asedios del castillo de Osaka, pasando por la decisiva batalla de Sekigahara, y veremos también las estructuras políticas y administrativas de sus respectivos gobiernos, sin olvidarnos del papel de los occidentales y el cristianismo en la sociedad japonesa de principios de la Edad Moderna.