En nuestros días, lo urbano ha crecido hasta desbordar nuestra capacidad para la reflexión, la acción y hasta la imaginación. Sentido y fin de la industrialización, la sociedad urbana se ha ido conformando en su propia búsqueda de sentido y, en el camino, se ha topado con la filosofía, el arte y la ciencia, que no han podido evitar enfrentarse a este nuevo objeto y transformarse a sí mismas en el encuentro. Comprender lo urbano hoy implica trazar una estrategia de conocimiento inseparable de la estrategia política. Lefebvre invita a hacerlo sobre el eje de la puesta en práctica de un derecho: el derecho a la ciudad, a la vida urbana, condición para una democracia y un humanismo renovados.
La del turinés Piero Gobetti fue una de las voces más originales de la política, tanto en Italia como en Europa, durante el periodo de entreguerras. Su visión del liberalismo, más avanzada y radical que la de los liberales europeos del momento, además de abrir el debate y el diálogo con diversas culturas políticas como el comunismo –Antonio Gramsci fue uno de sus interlocutores fundamentales–, invitaba al compromiso de ciudadanos y trabajadores, a la acción política desde abajo entendida, también, como lucha de clases. Por todo ello, Gobetti no podía sino oponerse duramente al centralismo y al autoritarismo mussolinianos, en nombre de una libertad absoluta en términos políticos, económicos y religiosos que sacudiría profundamente la conciencia histórica del pueblo italiano.
Sobre liberalismo y antifascismo, antología de textos de Gobetti, recoge los artículos más importantes publicados en las tres revistas que fundó: Energie Nove (1918-1920), La Rivoluzione Liberale (1922-1925) e Il Baretti (1924-1928). Ejemplo inigualable de la intervención política de un intelectual, en ellos se confirma que existe un modo distinto de pensar lo social, además de acercarnos al clima político de la Italia fascista.
Desde el año 2013 se ha abierto en nuestro país un nuevo ciclo inmobiliario. La Gran Recesión iniciada en 2008 llevó al desahucio de cientos de miles de personas, que fueron posteriormente empujadas a un mercado de alquiler con precios cada vez más inflados. Nos hemos convertido así en testigos de la emergencia de una nueva figura social de la crisis, la de los inquilinos precarios, y asociado a esta, de un nuevo problema: la generalización de los desahucios, ahora por impago del alquiler.
Más allá del debate público acerca de la nueva ley de arrendamientos urbanos y de la aparición de nuevos actores como los fondos buitre o las SOCIMI, este libro pretende dibujar una completa cartografía del sistema de la propiedad inmobiliaria en España. En este mapa aparecen los fondos de inversión, la banca, las SOCIMI o la SAREB (el llamado banco malo). También se analiza la persistencia de los desahucios, la eterna carencia de vivienda pública y las nuevas estrategias inmobiliarias de las patronales del sector. Sin embargo, el análisis quedaría del todo incompleto caso de no ubicar en su centro a un actor pocas veces señalado: las extensas clases propietarias que dominan la sociedad española.