En Estados Unidos, los cuadriláteros de boxeo han sido un espacio donde se ha escenificado la dominación racial y la lucha contra ella. Este es el punto de partida de un relato sensible que recupera las carreras de algunos de los más grandes boxeadores negros de la historia norteamericana. Desde el periodo de la esclavitud hasta el movimiento por los derechos civiles de los años sesenta del siglo XX, pasando por las dos guerras mundiales, la figura del boxeador negro nunca dejó de cristalizar las esperanzas de la población afroamericana, pero también el odio y el deseo de venganza de quienes detentaban el poder y de sus aliados. En las páginas de este libro nos encontramos con numerosos púgiles, como Tom Molineaux, antiguo esclavo que saltó a la fama cuando sus victorias minaron el prestigio racial blanco; Peter Jackson, víctima, como tantos otros boxeadores negros, de la frontera del color que le negó la consagración suprema en el ring; Jack Johnson, primer campeón mundial negro de los pesos pesados en 1908; y Muhammad Ali, «el más grande».Una historia política del boxeo negro es la importante contribución de Chafik Sayari para conocer unos EE.UU. en los que el deporte, la política y el racismo se entrecruzan para pintar un cuadro donde los protagonistas reciben golpes, los devuelven y los esquivan.
En la guerra civil, como ya sucedió en la gran guerra, la motorización convirtió el combustible en un elemento esencial. El petróleo y sus derivados fueron factor imprescindible para movilizar tropas por tierra, mar y aire, y poner en marcha la maquinaria de guerra.
Los sublevados contra la República solventaron la carencia inicial de carburantes gracias al aprovechamiento de las preexistentes redes conspirativas monárquicas y a otras de nueva creación. Densas mallas de espionaje y negocios facilitaron un acceso ilimitado al petróleo americano y generaron grandes fortunas –además de corrupciones y complicidades—. Pero, sobre todo, nuevas evidencias presentadas en este trabajo sitúan la ayuda internacional en petróleo y sus derivados como uno de los elementos esenciales en la victoria del general Francisco Franco.
Ángel Viñas suma una nueva pieza, tan documentada como decisiva, a la reconstrucción y funcionamiento de los acuerdos internacionales de los sublevados. Además de los regímenes fascistas afines, contaron con la connivencia de representantes del gran capital y de políticos de las naciones democráticas.
Escrito a cuatro manos con el ingeniero industrial, investigador y especialista Guillem Martínez Molinos, este nuevo libro demuestra que el oro negro y la implicación estadounidense resultaron, a todas luces, determinantes para el resultado final de la contienda.
La historia que conocemos sobre el surgimiento del mundo moderno otorga el papel central a la Era de los Descubrimientos europeos y a la búsqueda de rutas hacia Asia, relegando a África a un segundo plano o borrándola por completo de la narrativa.
En este extraordinario libro, Howard W. French demuestra que el primer impulso de la exploración europea no fue llegar a Asia, sino establecer contacto con las legendarias sociedades negras de África Occidental y su prodigiosa riqueza en oro. Fue en las costas africanas donde los navegantes perfeccionaron sus técnicas de cartografía y navegación. Fue el comercio del oro africano, descubierto por los portugueses en 1471, el que financió las posteriores expediciones a Asia. Y fueron los africanos y sus descendientes esclavizados quienes, con su trabajo forzado en las plantaciones de azúcar y algodón del Nuevo Mundo, impulsaron la acumulación de capital que hizo posible la Revolución Industrial y el ascenso de Occidente.