¿Cómo pudieron los nazis cometer los crímenes que cometieron? ¿Por qué los comandantes de los campos de concentración y exterminio supervisaron de buen grado —a menudo con entusiasmo— los asesinatos en masa? ¿Cómo pudieron los alemanes de a pie tolerar la eliminación de los judíos?
Un brillante análisis sobre cómo las pensadoras del siglo xx replantearon la libertad y la justicia, y cómo revolucionaron las bases del pensamiento político de la modernidad.
En este agudo recorrido histórico y filosófico, Mariana Dimópulos pone de relieve una tradición intelectual que no solo nos expone la destreza de las mujeres para el pensamiento político, sino también su impacto en la filosofía moderna.
En El siglo de Hannah Arendt, Dimópulos nos guía por la vida y obra de siete pensadoras fundamentales del siglo xx —Rosa Luxemburgo, Simone Weil, Simone de Beauvoir, Hannah Arendt, Iris Murdoch, Ágnes Heller y Judith Butler— que, tanto por sus experiencias personales como por su compromiso político e intelectual, hicieron oír su voz para cuestionar las formas de poder y los conceptos universales tradicionales.
Tendemos a pensar que las normas y las leyes existen para protegernos. Sin ellas, ¿cómo podríamos diferenciar el bien del mal, convivir en armonía y ser buenos vecinos?
C. L. Skach también creyó en la omnipotencia de la ley, y pasó su carrera recorriendo algunos de los lugares más fracturados y castigados por la guerra, leyendo y escribiendo constituciones para intentar reconstruir sociedades. Pero un día, sentada sola en una caravana reforzada en Bagdad tras un ataque con misiles, tuvo que admitir lo que llevaba años resistiéndose a aceptar: una buena sociedad no se impone desde arriba, se construye confiando menos en las normas formales y más en las personas.
En Cómo ser un ciudadano, Skach nos presenta seis ideas inspiradas en experiencias de todo tipo —desde guerras civiles hasta movimientos por los derechos civiles, pasando por la responsabilidad individual ante la injusticia y la ayuda mutua durante la pandemia— para ayudarnos a construir nuestras pequeñas sociedades. A veces, estas ideas pueden parecer simples —compartir las verduras del huerto, sentarse a conversar en un banco del parque—pero, en conjunto, tienen el potencial de transformar la sociedad desde abajo.
A medio camino entre lo personal, lo filosófico y lo práctico, Cómo ser ciudadano es un esperanzador manual para construir un mundo mejor entre todos.